Sinuhé, el egipcio (1954)
Título original:
The Egyptian
País:
Estados Unidos
Director:
Michael Curtiz
Guion:
Philip Dunne, Casey Robinson. Novela: Mika Waltari
Intérpretes:
Jean Simmons, Victor Mature, Gene Tierney, Peter Ustinov, Bella Darvi, Michael
Wilding, Edmund Purdom, John Carradine, Judith Evelyn, Henry Daniell, Mike
Mazurki
Música:
Bernard Herrmann, Alfred Newman
Fotografía:
Leon Shamroy
Productora:
20th Century Fox, Darryl F. Zanuck
Año de producción:
1954
Duración: 02:19:39
Género:
Drama, Historico, Antiguo Egipto, Cine épico
Durante la Octava Dinastía, en Egipto, Sinuhé (Edmund Purdom), un pobre huérfano rescatado de las aguas del Nilo y adoptado por Senmut (Carl Benton Reid) y su esposa, Kipa (Angela Clarke), un humilde matrimonio. Siguiendo las enseñanzas de su padre adoptivo se convierte en médico de los pobres...
Versión:
VO + subts. españoles e ingleses
Formato:
.mp4
Calidad:
BluRay
Resolución:
1280x502
Tamaño:
1.26 GB
Curiosidades
varias, algunos cotilleos (de vez en cuando) y (no siempre) un poco de rollo de
mi cosecha
“Yo, Sinuhé,
hijo de Senmut y de su esposa Kipa, he escrito este libro. No para cantar las
alabanzas de los dioses del país de Kemi, porque estoy cansado de los dioses.
No para alabar a los faraones, porque estoy cansado de sus actos. Escribo para
mí solo. No para halagar a los dioses, no para halagar a los reyes, ni por
miedo del porvenir ni por esperanza. Porque durante mi vida he sufrido tantas
pruebas y pérdidas que el vano temor no puede atormentarme y cansado, estoy de
la esperanza en la inmortalidad como lo estoy de los dioses y de los reyes. Es,
pues, para mí solo para quien escribo, y sobre este punto creo diferenciarme de
todos los escritores pasados o futuros”. Así se presenta el protagonista
en la primera página del libro, y de paso nos da algunas pistas sobre su
historia, la historia de Sinuhé, el egipcio.
Y así se despide Sinuhé en el último
párrafo de la novela: “Porque yo, Sinuhé, soy un
hombre y como tal he vivido en todos los que han existido antes que yo y viviré
en todos los que existan después de mí. Viviré en las risas y en las lágrimas
de los hombres, en sus pesares y sus temores, en su bondad y su maldad, en su
debilidad y su fuerza. Como hombre, viviré eternamente en el hombre y por esta
razón no necesito ofrendas sobre mi tumba ni inmortalidad para mi nombre. He
aquí lo que ha escrito Sinuhé el egipcio, que vivió solitario todos los días de
su vida”.
La película sale del libro que Mika
Waltari publicó en 1945. Sus páginas nos transportan hasta el antiguo Egipto
haciéndonos testigos de los avatares sufridos por el protagonista, el niño
huérfano que se mueve entre babilonios e hititas hasta llegar a la corte de Akenatón.
Pero no todo es fantasía pues parece que ya se hacía referencia a un médico de
los pobres en un relato egipcio del siglo XIV AC., aunque el autor se permite
ciertas licencias históricas (posteriormente ampliadas en la versión
cinematográfica). El éxito del libro fue inmediato y desde el momento de su
aparición varias productoras estuvieron detrás de los derechos que finalmente
adquirió la Fox.
Y vamos ya con los cotilleos y
curiosidades de la película.
Marilyn Monroe deseaba el papel de
Nefer, pero se dice que Darryl Zanuck estaba muy interesado en lanzar la
carrera de quien por entonces era su amante, la bella Bella Darvi, y Marilyn se
quedó a verlas venir…
Para el protagonista se quería a Marlon
Brando y este, que estaba un poco harto de papeles históricos después de haber
sido Marco Antonio en el “Julio César” de Mankiewicz, pero que necesitaba imperiosamente un poco de
pasta dijo, en principio, que sí. Pero entre que no soportaba a Michael Curtiz
(que era un poco “sargento” y muy exigente y “borde” con los actores) y que la
bella (Darvi) le parecía una pésima actriz, abandonó el proyecto tras las
primeras lecturas del guion.
Dirk Bogarde (segunda opción) no estaba
disponible (ni tampoco muy dispuesto), Farley Granger y John Derek tampoco
pudieron/quisieron por diversas razones de modo que el prota acabó siendo
Edmund Purdom que, ni de lejos, era el preferido de Zanuck pero este no tuvo
más remedio que conformarse.
Pero Mr. Purdom (*) apenas era
conocido y desde luego, según Zanuck, no iba a tener tirón por sí solo, a pesar
del éxito de la novela, para atraer al público. De modo que se decidió que los
demás papeles importantes fueran encomendados a estrellas ya consagradas.
(*)
Sólo había rodado algunos episodios en series
televisivas y aparecido con un pequeño papel sin acreditar en “El hundimiento del Titanic”. “Sinuhé…” fue la tercera película
en la que su nombre aparecía en los créditos (las dos anteriores fueron “Julio César” y “El príncipe estudiante”.
Pocos días después del
estreno de “Sinuhé, el egipcio” se le concedió el honor de estampar sus huellas
en el “Hollywood Walk of Fame” pero las quejas por lo que se consideraba
un inmerecido honor fueron tantas y tan importantes que no tardaron en ser
sustituidas por las de Yul Brynner. Hasta la fecha no se sabe dónde han ido a
parar las de Edmund Purdom.
Jean Simmons y Victor Mature ya habían
rodado juntos dos éxitos “Entre dos mujeres” y “La túnica sagrada” y por separado ella había sido nominada al Óscar por “Hamlet” y él se había hecho famoso por “Sansón y Dalila”.
¿Qué decir de Gene Tierney? En su haber
títulos como “Laura”, “Que el cielo la juzgue”, “El fantasma y la Sra. Muir”…
Peter Ustinov: su nominación al Óscar
como actor de reparto por su interpretación de Nerón en “Quo Vadis?” le había encumbrado hasta lo más alto.
Michael Wilding, el año anterior había
sido pareja artística (co-star como se decía entonces) de Joan Crawford en “La
canción de la antorcha” y formaba pareja matrimonial con Elizabeth Taylor.
Bella Darvi había rodado poco antes “El diablo de las aguas turbias” y ya se ha dicho que las malas lenguas
aseguraban que Darryl Zanuck estaba muy interesado en lanzar su carrera al
estrellato.
Total, que a falta de Brando se decidió
rodear al Sr. Purdom de “celebrities” a tutiplén y así resulta
paradójico que el nombre del actor que interpreta al protagonista aparezca en
séptimo lugar en los títulos de crédito y en los pósteres de la película.
Los estudios decidieron tirar la casa por la ventana. Se construyeron 67 decorados para reproducir los escenarios egipcios en los que transcurre la historia y se contrató a 5000 extras. Para el diseño de producción, decorados y ambientación se basaron en las maravillas del Museo de El Cairo. El presupuesto se disparó, pero el resultado final no cubrió las expectativas, no se lograron los beneficios esperados y la película fue un fracaso en taquilla. Las pérdidas fueron tan grandes que los estudios pusieron a la venta los decorados y los vestuarios. Paramount lo compró todo y lo utilizó en “Los diez mandamientos” de Cecil B. DeMille (segunda versión, claro está).








Comentarios
Publicar un comentario