Caza de brujas (1991)

 



Título original: Guilty by Suspicion

País: Estados Unidos

Director: Irwin Winkler

Guion: Irwin Winkler

Música: James Newton Howard

Fotografía: Michael Ballhaus

Intérpretes: Robert De Niro, Annette Bening, George Wendt, Patricia Weltig, Sam Wanamaker, Luke Edwards, Chris Cooper, Ben Piazza, Gallard Sartain, Barry Primus, Stuart Margolin, Martin Scorsese

Productora: Warner Bros

Año de producción: 1991

Duración: 01:40:42

Género: Drama, Años 50, Política, Cine dentro del cine

 


 


Sinopsis:

 

David Merrill (Robert De Niro), un (ficticio) director cinematográfico de Hollywood allá por la década de 1950, regresa de un rodaje en Francia y se encuentra con la desagradable sorpresa de que ha sido puesto en cuestión por el Comité de Actividades Antinorteamericanas.

 

Hasta ese momento su prioridad absoluta había sido su trabajo, viviendo alejado, cuando sus actividades profesionales así lo requerían, de su mujer (Annette Benning) y de su hijo (Luke Edwards).

 

Fiel a sus principios, se niega a declarar y se ve apartado de su profesión al ser incluido en la “lista negra”. También se le cierran las puertas de Broadway y de algunas agencias publicitarias.

 

Finalmente recibe una tentadora oferta por parte de su antiguo estudio, que le propone dirigir una película… siempre que esté dispuesto a testificar.

 

 

 

 

Versión: Dual + subts. español e inglés    -    VO + subts. esp.

Formato: .avi    -    .mp4

Calidad: DVDRip    -    BRRip 1280p

Tamaño: 1.27 GB    -    859.2 Mb

 

Caza de brujas (Dual) (.avi)

 


Guilty by Suspicion  (VO+subts.) (.mp4)

 

 



 

Curiosidades varias, algunos cotilleos (de vez en cuando) y (no siempre) un poco de rollo de mi cosecha

 

El alegato de Robert De Niro es casi literamente el mismo que pronunció el abogado Joseph Welch en un juicio celebrado el 9 de junio de 1954 cuando, enfrentándose con el propio McCarthy le interpeló:

 

Ya es suficiente. ¿No tiene usted sentido de la decencia, señor? ¿No le queda a usted un ápice de decencia?” (You’ve done enough. Have you no sense of decency, sir? Have you left no decency at all?)

 

 

 

Joseph Welch (a la izquierda de la foto) y el Senador McCarthy (a la derecha) durante una de las sesiones del juicio.

 

Welch continuó ejerciendo como abogado, al margen de lo cual alcanzó cierta notoriedad como narrador en algunas series televisivas de misterio y suspense; también interpretó al juez Weaver en Anatomía de un asesinato”, dirigida por Otto Preminger en 1959.

Falleció en Cape Cod, de un ataque al corazón cuando contaba 69 años, en 1960.

 

 

Joe Lesser, director cinematográfico ficticio, personaje interpretado por Martin Scorsese, director cinematográfico auténtico (y de los grandes), está inspirado en Joseph Losey, también director cinematográfico auténtico (y también de los grandes) que prefirió abandonar Hollywood antes que someterse a declarar ante el dichoso Comité de Acti… etc., etc. (el famoso HUAC que todos conocemos).

 

Abraham Polonsky, guionista y director que en su momento estuvo incluido en las listas negras, escribió el guión original de esta película, pero cuando Irwin Winkler, el director, decidió cambiar las ideas políticas del personaje interpretado por De Niro, transformándole de “comunista” en “liberal”, Polonsky se negó a que su nombre figurase en los créditos y dio sus razones en una entrevista publicada en el New York Times: “Quise que (el film) tratatase sobre un comunista, porque así es como las cosas sucedieron realmente… No había necesidad de escribir otra historia sobre un hombre a quien acusan falsamente”.

 

Sam Wanamaker, que interpreta a Felix Graff,  estuvo también incluido en las listas negras del HUAC.

 

Estas son algunas de las canciones incluidas en la banda sonora:

 

Straighten up and Fly Right”, escrita por Nat King Cole, letra de Irving Mills. Interpretada por Nat King Cole.

 

Bye, Bye, Baby”, escrita por Jule Styne, letra de Leo Robin. Interpretada por Marilyn Monroe.

 

Diamonds Are a Girl’s Best Friend”, escrita por Jule Styne, letra de Leo Robin. Interpretada por Marilyn Monroe.

 

They Can’t Take That Away From Me”, escrita por George Gershwin, letra de Ira Gershwin. Interpretada por Billie Holliday.

 

I’m Just a Lucky So And So”, escrita por Duke Ellington, letra de Mack David. Interpretada por Louis Armstrong y Duke Ellington.

 

It Never Entered My Mind”, escrita por Richard Rodgers y Lorenz Hart. Interpretada por George Shearing.

 

Jeepers Creepers”, escrita por Harry Warren, letra de Johnny Mercer. Interpretada por Louis Armstrong.

 

Easy Come, Easy Go”, escrita por Johnny Gren y Edward Heyman. Interpretada por Dianne E. Reeves.

 

 

 

LA CAZA DE BRUJAS.

LOS DIEZ DE HOLLYWOOD (3)

(Continuación del “post” de “La tapadera)

 

Como consecuencia de las investigaciones surgieron una serie de films anticomunistas: “The Red Menace” (1949), “Casada con un comunista” (I Married a Communist, 1950), I Was a Communist for the FBI” (1951), “Cita a las once” (Walk East on Beacon, 1952), “Mi hijo John” (My Son John, 1952), “El gran Jim McLain” (Big Jim McLain, 1952), La furia de los justos” (Trial, 1955)…

 

Un dirigente obrero, inspirado en Harry Bridges, era el principal “malo” de “Casada con un comunista”. Los comunistas hawaianos estaban expuestos al rigor de los puños de John Wayne en “El gran Jim McLain” y los esfuerzos por defender a un comunista mejicano americano se presentaban como falso y mercenario oportunismo político en “La furia de los justos”. Todos estos films daban por sentado que los comunistas eran de facto agentes de la URSS.

 

La ley del silencio” (On the Waterfront, 1954) no tenía comunistas entre sus personajes, pero enfatizaba de tal manera la necesidad de declarar ante los comités de investigación que todo el mundo dio por hecho que ello era una clara referencia al HUAC. El guionista, Budd Schulberg, lo negó repetidas veces, pero el director, Elia Kazan, dejó claro que para él el paralelismo era explícito. Kazan también dirigió ¡Viva Zapata!” (1952) tomando postura claramente a favor del personaje del revolucionario anarquista Emiliano Zapata en contraposición con otro revolucionario de corte comunista.

 

Otros guionistas de los incluidos en las listas negras encontraron trabajo en Méjico o en Europa. Entre ellos Hugo Butler, que escribió guiones para Luis Buñuel, y Jules Dassin, que dirigía sus propios guiones y que consiguió éxitos contundentes con sus películas Rififí”, rodada en Francia en 1954, y  Nunca en domingo”, rodada en Grecia en 1960.

 

Algunos pocos continuaron escribiendo y trabajando en Hollywood, pero bajo seudónimo. Robert Rich (uno de los alias empleado por Dalton Trumbo) ganó un Óscar por su guion de “El Bravo”, realizada en 1956, y conforme la década llegaba a su fin se supo que Nathan E. Douglas, autor del oscarizado guion de Fugitivos”, en 1958, era el seudónimo de Nedrick Young, otro de los incluidos en la listas.

 

En 1960 Otto Preminger se saltó la prohibición e hizo figurar el nombre de Dalton Trumbo como autor del guion de “Éxodo”. Se supo también entonces que Michael Wilson había escrito el guion de la multioscarizada El Puente sobre el Río Kwai” (1957) y tenía terminado otro que acabaría convirtiéndose en 1962 en otro taquillazo cargado de Óscar: “Lawrence de Arabia”.

 

La izquierda de Hollywood comenzó a levantar cabeza a finales de la década de 1960 y a diferencia del movimiento de la “Nueva Izquierda”, formada básicamente por estudiantes, los nuevos rebeldes  de Hollywood, aunque no tenían ninguna relación con el partido comunista, miraban con simpatía a sus predecesores y no desaprovecharon las oportunidades que se les presentaron para trabajar junto con ellos en nuevos proyectos. Entre 1970 y finales de la década de los 80 comenzaron a estrenarse, cada vez con más frecuencia, películas con un cierto punto de vista “radical”.

 

Ring Lardner, Jr., escribió en 1970 el guion de M*A*S*H*”, una virulenta sátira de la guerra en Korea que posteriormente se convirtió en una de las series de televisión de más éxito. Los conflictos laborales eran el tema central de películas como “Odio en las entrañas” (The Molly Maguires, 1970), rodada ese mismo año, “Norma Rae” (Norma Rae, 1979), “Silkwood” (Silkwood, 1983) y “Matewan” (1987).

 

El caso Rosenberg también tuvo su película en 1983: “Daniel, el último testigo” (Daniel); un año antes John Reed fue objeto de pormenorizado estudio en “Rojos” (Reds) película en la que se incluían entrevistas con algunos radicales.

 

El poder nuclear era objeto de ataque en “El síndrome de China” (The China Syndrome, 1978), y la guerra de Vietnam abordada desde posturas abiertamente críticas en películas como “La patrulla” (Go Tell the Spartans, 1978), “El regreso” (Coming Home, 1978), “Apocalypse Now” (Apocalypse Now, 1979), y La chaqueta metálica” (Full Metal Jacket, 1987).

 

El propio capitalismo no salió precisamente bien parado de “Wall Street” (Wall Street, 1987).

 

La intervención de los Estados Unidos en América Latina se mostró sin ambages en “Desaparecido” (Missing, 1982), “Bajo el fuego” (Under Fire, 1983) y “Salvador” (Salvador, 1986). Y las propias listas negras fueron el tema de grandes éxitos como “Tal como éramos” (The Way We Were , 1973), en la que Barbra Streisand interpretaba a una comunista casada con un guionista liberal a quien daba vida Robert Redford.

 

Pero tampoco los nuevos activistas de Hollywood  fueron inmunes a críticas y amenazas profesionales.

 

Jane Fonda cuya abierta oposición a la guerra de Vietnam era del dominio púbico fue obligada a abandonar varios rodajes en exteriores por airados veteranos de dicha guerra. Ed Asner, presidente del Sindicato de Actores y contribuyente a la ayuda médica para los rebeldes izquierdistas salvadoreños, vio cancelada en pleno éxito su serie televisiva “Lou Grant”, a causa de las activas protestas de grupos derechistas.

 

Vanessa Redgrave, militante de un grupo trotskista y activa opositora al estado de Israel fue objeto de cancelación de contratos y anulación de diversos proyectos por el boicot a que fue sometida por parte de ciertos grupos sionistas.

 

Robert Redford, Jack Lemmon y Gregory Peck soportaron durísimas críticas por el único “delito” de asistir a festivales cinematográficos en Cuba.

 

Pero aunque afortunadamente estas críticas y boicots no tuvieron los devastadores efectos de la persecución de la era McCarthy, los “inconvenientes” que llevaba consigo el activismo político tuvieron su efecto en el modo en que la industria de cine abordó ciertos temas, la ejecución de algunos proyectos y la elección del personal que habría de llevarlos a cabo.

 

Lo que supusieron las listas negras y sus efectos, sobre todo en el mundo del cine, tuvo también su reflejo en la literatura. “Tiempo de canallas” (Scoundrel time), de Lillian Hellman, “La era del sapo” (The Time of the Toad), de Dalton Trumbo o “Me odiaría cada mañana” (I’d Hate Myself in the Morning), de Ring Lardner, Jr., son sólo algunos de los títulos considerados clásicos.

 

En cambio Elia Kazan, en su autobiografía “Una vida” (A Life), considera que no hizo nada malo al colaborar con el comité como “testigo amistoso”, aunque reconoce los traumáticos efectos que esta colaboración tuvo para él mismo y para otros que también se prestaron a declarar.

 

Guionistas y escritores como la propia Lillian Hellman, Lester Cole o Walter Bernstein nunca perdonaron a los que colaboraron con el HUAC en contra de sus propios compañeros. Otros, como Albert Maltz y Jules Dassin, dejaron constancia del alto coste emocional y profesional que supuso la pérdida de amistades y el abrupto final de consolidadas o prometedoras carreras, mostrando al mismo tiempo un cierto grado de comprensión hacia los motivos de quienes colaboraron.

 

De todos cuantos cineastas sufrieron tan dura persecución por sus ideas, Daltron Trumbo fue quien, a la hora de enjuiciar la actuación de sus delatores, mostró más generosidad afirmando: 

 

Fue un tiempo de maldad, y ninguno de quienes sobrevivimos salimos indemnes. No tiene sentido buscar héroes y villanos o santos y demonios porque no los hubo. Sólo víctimas.

 








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