Un maldito embrollo (1959)

 


 

Título original: Un maledetto imbroglio

País: Italia

Director: Pietro Germi

Guion: Ennio de Concini, Alfredo Giannetti, Pietro Germi – Novela: Carlo Emilio Gadda

Música: Carlo Rustichelli

Fotografía: Leonida Barboni

Intérpretes: Pietro Germi, Claudia Cardinale, Franco Fabrizzi, Eleonora Rossi Drago, Saro Urzi, Cristina Gajoni, Claudio Gora, Nino Castelnuovo

Productora: Riama Film

Año de producción: 1959

Duración: 01:54:18

Género: Drama, Cine Negro, Suspense, Crimen

 


Sinopsis:

 

En un mismo edificio se producen en el corto plazo de una semana, un robo y un asesinato.


De la investigación de ambos sucesos se encargará, escrupulosamente, el Inspector Ciccio Ingravallo (Pietro Germi), quien dejándose llevar por su instinto y sus conocimientos no se detendrá hasta dar con los motivos y descubrir a los culpables.


La primera imagen de la película es una vista nocturna de la fuente de la Piazza Farnese, en Roma, mientras suena la canción “Sinnò me moro” (*) de cuya letra es también autor Pietro Germi; a continuación, ya de día, la misma fuente vista desde el portal del edificio donde se acaba de cometer un extraño robo que está siendo investigado por la policía con la casi nula colaboración de la víctima de ese robo.


La algarabía de los vecinos nos introduce de lleno en el ambiente popular en que se desarrollará la acción: el maldito embrollo del título…

 

(*) En la voz de Alida Chelli, cantante y actriz teatral y cinematográfica, hija del compositor Carlo Rustichelli, autor de la banda sonora de esta película.

 

 

 

Versión: Dual + subts. esp.    -    VO + subts. integrados

Formato: .avi    -    .mkv

Calidad: DVDRip    -    BRRip 1080p

Tamaño: 1.17 GB    -    1.8 GB

 

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Un maledetto imbroglio (VO) (.mkv) 1.8 GB

 

 

 



 

Curiosidades varias, algunos cotilleos (de vez en cuando) y un poco de rollo de mi cosecha (pero no siempre)

 

El argumento está libremente inspirado en la novela “Quer pasticciaccio brutto de via Merulana” (más o menos: “Aquél asunto tan feo de la via Merulana”) de Carlo Emilio Gadda, y desde el punto de vista pesimista, tanto del autor del libro como del director del film, queda claro que la resolución del caso no significa que triunfe la justicia puesto que aunque los verdaderos culpables sean castigados por la ley también ellos son víctimas de la sociedad.

 

En cierta ocasión, durante una entrevista, Pietro Germi dejó claro lo que opinaba de la relación que debe existir entre cine y literatura:

 

        «En líneas generales me parecería un signo de decadencia por parte del cine limitarse a buscar sus historias en las novelas.  Por lo que a mí respecta me sentiría disminuido si para hacer mi trabajo me apoyase en la literatura. Creo en la absoluta autonomía del cine; es más, creo que es muy difícil que una película verdaderamente importante surja de un libro…»

 

Ante opinión tan contundente solo se me ocurre decir que “en boca cerrada no entran moscas”, que “el mejor escribano echa un borrón” y que no estoy en absoluto de acuerdo con  esta afirmación. Seguramente el mismo Pietro Germi, si lo recordó en algún momento mientras dirigía esta película, se habría arrepentido de ser tan tajante. Especialmente a la vista de los buenos resultados obtenidos de la filmación de un guion en el que él mismo había colaborado con Ennio De Concini y Alfredo Giannetti.

 

Carlo Emilio Gadda

 

Escritor italiano nacido en Milán en 1893 y fallecido en Roma en 1973. Su obra se caracteriza por su extraordinaria capacidad de observación del submundo ciudadano poblado de ladrones, vividores o prostitutas, que retrató con una insólita violencia verbal pero con afecto.

 

Estudió ingeniería en Milán y tras haber ejercido su profesión durante un corto espacio de tiempo, decidió dedicarse a la literatura. Su formación técnica, su experiencia como combatiente y prisionero durante la Primera Guerra Mundial y sus estudios de filosofía fueron fundamentales para conformar su personal estilo narrativo.

 

Sus primeros libros, en los que revive sus experiencias durante la guerra, le confirmaron como un autor singular, pero especialmente “L’Adalgisa, disegni milanesi”, una minuciosa descripción de la sociedad milanesa expresada con un humor corrosivo, afianzó su inimitable estilo que se confirmó con su siguiente publicación: “Novelle del ducato in fiamme”, donde retrata los últimos y patéticos años del fascismo.

 

En 1957 publicó la que todos señalan como su mejor obra, “Quer pasticciaccio bruto de via Merulana” en la que utilizando una estructura clásica de novela policiaca, retrata perfectamente a una burguesía cargada de vicios. Al igual que en otras obras suyas, el uso de distintos dialectos, de neologismos, extranjerismos o arcaísmos eruditos, junto con una lengua muy literaria le ayudan a caracterizar con precisión la psicología de sus personajes y sus ambientes.

 


Pietro Germi

 

Aunque tenido por muchos como un director fundamentalmente neorrealista que paulatinamente, hacia la mitad de su carrera, fue derivando hacia los terrenos de la comedia social, él nunca se consideró seguidor de los postulados establecidos por Roberto Rossellini, considerado unánimemente como el padre de este movimiento.

 

Como otros notables directores contemporáneos de finales de la década de 1940 (Alberto Lattuada, Alberto de Santis y, por encima de todos, Vittorio de Sica) sus películas se distancian de los temas que marcaron el final inmediato de la Segunda Guerra Mundial y muestran problemas fundamentales, atemporales que afectan a Italia en general y se centran en la pobreza de las gentes de la isla de Sicilia en particular.

 

Pietro Germi nació en Génova, en 1914, y murió en Roma en 1974. Se educó con grandes dificultades económicas, en el seno de una humilde familia, y tuvo que ponerse a trabajar a muy temprana edad en diversos oficios intentando compaginarlos con sus estudios de enseñanza básica. Indeciso entre cuál sería el mejor medio para ganarse la vida y al mismo tiempo poder ayudar a su familia, intentó hacerse marino profesional, pero la dura disciplina le hizo abandonar pronto ese camino.

 

Probó suerte en el “Centro Sperimentale di Cinematografia” matriculándose en un curso de interpretación que le sirvió de puerta de entrada a la industria cinematográfica, donde fue actor, guionista y ayudante de dirección, pasos sucesivos que le permitieron conocer el mundo del cine desde distintos ángulos.

 

Debutó como director en 1946 con “El testimonio” (Il testimone) donde se enfrenta con dureza al tema de la responsabilidad de todos a la hora de terminar con la corrupción y la delincuencia. Su siguiente película, en 1947, “Juventud perdida” (Gioventù perduta) es una especie de secuela de la anterior, en la que aborda la decadencia física desde una perspectiva de compromiso social con los pobres y los trabajadores.

 

Este compromiso, abiertamente de izquierdas, tuvo casi siempre la isla de Sicilia como telón de fondo. Inevitable por tanto tratar el fenómeno criminal de la Mafia y su enfrentamiento con la justicia. Lo hace abiertamente en su tercera película, En el nombre de la ley” (In nome della legge), en 1949, inmediatamente anterior a “El camino de la esperanza” (Il camino della speranza), en la que muestra con crudeza el problema de la emigración ilegal y su efecto sobre las capas más desfavorecidas de la sociedad.

 

Estos dos filmes darán paso a una serie de otros en la que los problemas individuales se multiplican como consecuencia de un drama general, como en “La ciudad se defiende” (La cità si difende), 1951, o “El bandido de Tacca del Lupo” (Il brigante di Tacca del Lupo), 1952. Sin embargo en “La Presidenta” (La Presidentessa)”, 1952, que filma por una apuesta, ya queda claro que Pietro Germi está comenzando a dar un giro a su carrera.

 

A partir de ese momento, durante casi toda la década de 1950, alterna distintos géneros desde la comedia intrascendente en “Celos” (Gelosia), en 1953, hasta el policiaco “Un maldito embrollo” (Un maledetto imbroglio) en 1959, pasando por el drama social en “El ferroviario” (Il ferroviere), en 1956, y “El hombre de paja” (L’uomo di paglia), en 1958. Estas tres últimas también las protagoniza.

 

Uno de sus mejores filmes y sin duda el mayor éxito de su carrera es “Divorcio a la italiana” (Divorzio all’italiana), de 1961, a partir del cual se decanta por la comedia satírica en la que fustiga sin piedad algunas costumbres sociales. En este caso toma partido a favor de una ley de divorcio

(inexistente entonces en Italia).

 

Ganadora del Óscar al mejor guión e innumerables otros premios, la película marcó época y relanzó el género de la comedia disparatada, además de suponer una de las obras maestras del cine italiano.

 

Seducida y abandonada” (Sedotta e abbandonata), “Señoras y señores” (Signore & signori) o “El divorcio es cosa de tres” (Alfredo, Alfredo), siguen la línea de sátira moralizante emprendida con “Divorcio a la italiana”, pero sin alcanzar el mismo resultado, ni de crítica ni de público.

 

Aunque a lo largo de su carrera se movió entre el drama moral y la comedia satírica, sus inquietudes sociales no variaron, ni tampoco el escenario de las mismas: Sicilia.

 

Finalmente, en 1974, cuando preparaba el rodaje de “Habitación para cuatro” (Amici miei), falleció a consecuencia de una hepatitis. La película la dirigió finalmente Mario Monicelli como homenaje a su amigo fallecido.

 



 

 


 


Comentarios

  1. Estupenda muestra de cine negro italiano, gracias por compartir

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    1. Buenas noches, Anónimo. Estoy de acuerdo: una estupenda muestra de cine negro.

      Gracias por darnos tu opinión. Un saludo cordial.

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