El camino de la esperanza (1950)

Título original: Il camino della speranza

País: Italia

Director: Pietro Germi

Guion: Federico Fellini, Tullio Pinelli, Pietro Germi. Novela: Nino Di Maria

Música: Carlo Rustichelli

Fotografía: Leonida Barboni

Intérpretes: Raf Vallone, Elena Varzi, Saro Urzi, Saro Arcidiacono, Franco Navarra, Mirella Ciotti, Lilliana Lattanzi, Angelo Grasso

Productora: Lux Film

Año de producción: 1950

Duración: 01:37:19

Género: Drama, Inmigración, Drama social, Neorrealismo

 


Sinopsis:

 

Las mujeres esperan con ansiedad en la boca de la mina de Capodarso, en Sicilia. La mina se cierra y los mineros, sus maridos, sus padres, sus hijos, se niegan a salir a menos que el propietario de la mina garantice su trabajo. Tras tres días de angustia los mineros pierden toda esperanza y abandonan su lucha.

 

En un bar del pueblo, Ciccio (Saro Urzì) busca mano de obra para trabajar en Francia. Puede llevarlos, cruzando ilegalmente la frontera, por veinte mil liras por persona.

 

Con la esperanza puesta en un futuro mejor, los aldeanos venden cuanto poseen para poder pagarse el viaje. También Saro (Raf Vallone), viudo, con sus tres hijos pequeños. Y Bárbara (Elena Varzi), con su hombre, Vanni (Franco Navarra), que tiene problemas con la ley y está desesperado por huir de Italia.

 



 

Versión: Dual + subts. (español, español forzados, italiano)

Formato: .avi

Calidad: DVDRip

Tamaño: 1.41 GB

 

 

El camino de la esperanza

 

 



 

Curiosidades varias, algunos cotilleos (de vez en cuando) y un poco de rollo de mi cosecha (pero no siempre)

 

Vayan por delante unas breves consideraciones personales.

 

Aparte de la desgraciadamente perenne, triste, actualidad del tema, creo que hay varias razones para, si me lo permitís, compartir con vosotros, amigos del Blog Cine Club Clásico, esta película.

 

En primer lugar rendir homenaje a un clásico del neorrealismo italiano. En segundo para que tengamos siempre presente que también nosotros, los españoles hemos sido, aunque ahora no lo seamos tanto, un pueblo de larga experiencia emigratoria. Y esto conviene no olvidarlo ahora que nuestro país, España, se ha convertido en un país de inmigración.

 

En tercer lugar para recordar que también nosotros fuimos, en otro tiempo, fuertes, llenos de coraje y capaces de afrontar los reveses de la fortuna. Por último para no olvidar que los problemas tienen solución. Pero que, indiscutiblemente, esta solución pasa por la solidaridad y la comprensión de que, aunque físicamente diferentes, todos los seres humanos somos iguales.

 

El camino de la esperanza” me parece una película necesaria y actual, aunque se rodase en 1950.

 

Una película italiana que nos habla con un lenguaje universal. Hoy podríamos cambiar los protagonistas (italianos abandonados por la fortuna en busca de una vida digna, como no hace tanto tiempo fuimos nosotros mismos), por sudamericanos, subsaharianos, asiáticos, o nacionales de cualquiera de tantos países en los que se sufren carencias básicas. Pero la película sería la misma.

 



 

Y ahora, de nuevo con vuestro permiso, os dejo algunas de esas que yo llamo “curiosidades”, que a veces son sólo eso, curiosidades, y otras, como en este caso, son notas biográficas del director o alguno de los actores.

 

Si tenéis paciencia leedlas. Y en cualquier caso disfrutad de este maravilloso, aunque duro, “Camino de la esperanza”.

 

Pietro Germi

 

Aunque tenido por muchos como un director fundamentalmente neorrealista que paulatinamente, hacia la mitad de su carrera, fue derivando hacia los terrenos de la comedia social, él nunca se consideró seguidor de los postulados establecidos por Roberto Rossellini, considerado unánimemente como el padre de este movimiento.

 

Como otros notables directores contemporáneos de finales de la década de 1940 (Alberto Lattuada, Alberto de Santis y, por encima de todos, Vittorio de Sica) sus películas se distancian de los temas que marcaron el final inmediato de la Segunda Guerra Mundial y muestran problemas fundamentales, atemporales que afectan a Italia en general y se centran en la pobreza de las gentes de la isla de Sicilia en particular.

 

Pietro Germi nació en Génova, en 1914, y murió en Roma en 1974. Se educó con grandes dificultades económicas, en el seno de una humilde familia, y tuvo que ponerse a trabajar a muy temprana edad en diversos oficios intentando compaginarlos con sus estudios de enseñanza básica. Indeciso entre cuál sería el mejor medio para ganarse la vida y al mismo tiempo poder ayudar a su familia, intentó hacerse marino profesional, pero la dura disciplina le hizo abandonar pronto ese camino.

 

Probó suerte en el “Centro Sperimentale di Cinematografia” matriculándose en un curso de interpretación que le sirvió de puerta de entrada a la industria cinematográfica, donde fue actor, guionista y ayudante de dirección, pasos sucesivos que le permitieron conocer el mundo del cine desde distintos ángulos.

 

Debutó como director en 1946 con “El testimonio” (Il testimone) donde se enfrenta con dureza al tema de la responsabilidad de todos a la hora de terminar con la corrupción y la delincuencia. Su siguiente película, en 1947, “Juventud perdida” (Gioventù perduta) es una especie de secuela de la anterior, en la que aborda la decadencia física desde una perspectiva de compromiso social con los pobres y los trabajadores.

 

Este compromiso, abiertamente de izquierdas, tuvo casi siempre la isla de Sicilia como telón de fondo. Inevitable por tanto tratar el fenómeno criminal de la Mafia y su enfrentamiento con la justicia. Lo hace abiertamente en su tercera película, “En el nombre de la ley” (In nome della legge), en 1949, inmediatamente anterior a “El camino de la esperanza” (Il camino della speranza), en la que muestra con crudeza el problema de la emigración ilegal y su efecto sobre las capas más desfavorecidas de la sociedad.

 

Estos dos filmes darán paso a una serie de otros en la que los problemas individuales se multiplican como consecuencia de un drama general, como en “La ciudad se defiende” (La cità si difende), 1951, o “El bandido de Tacca del Lupo” (Il brigante di Tacca del Lupo), 1952. Sin embargo en “La Presidenta” (La Presidentessa)”, 1952, que filma por una apuesta, ya queda claro que Pietro Germi está comenzando a dar un giro a su carrera.

 

A partir de ese momento, durante casi toda la década de 1950, alterna distintos géneros desde la comedia intrascendente en “Celos” (Gelosia), en 1953, hasta el policiaco “Un maldito embrollo” (Un maledetto imbroglio) en 1959, pasando por el drama social en “El ferroviario” (Il ferroviere), en 1956, y “El hombre de paja” (L’uomo di paglia), en 1958. Estas tres últimas también las protagoniza.

 

Uno de sus mejores filmes y sin duda el mayor éxito de su carrera es “Divorcio a la italiana” (Divorzio all’italiana), de 1961, a partir del cual se decanta por la comedia satírica en la que fustiga sin piedad algunas costumbres sociales. En este caso toma partido a favor de una ley de divorcio

(inexistente entonces en Italia).

 

Ganadora del Óscar al mejor guión e innumerables otros premios, la película marcó época y relanzó el género de la comedia disparatada, además de suponer una de las obras maestras del cine italiano.

 

Seducida y abandonada” (Sedotta e abbandonata), “Señoras y señores” (Signore & signori) o “El divorcio es cosa de tres” (Alfredo, Alfredo), siguen la línea de sátira moralizante emprendida con “Divorcio a la italiana”, pero sin alcanzar el mismo resultado, ni de crítica ni de público.

 

Aunque a lo largo de su carrera se movió entre el drama moral y la comedia satírica, sus inquietudes sociales no variaron, ni tampoco el escenario de las mismas: Sicilia.

 

Finalmente, en 1974, cuando preparaba el rodaje de “Habitación para cuatro” (Amici miei), falleció a consecuencia de una hepatitis. La película la dirigió finalmente Mario Monicelli como homenaje a su amigo fallecido.

 




 

 


 

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