Es grande ser joven (1956)
Título original: It’s Great to Be Young!
País: Reino Unido
Director: Cyril Frankel
Guion: Ted Willis
Música: Ray Martin
Fotografía: Gilbert Taylor
Intérpretes: John Mills, Cecil Parker, John Salew, Elizabeth Kentiss, Mona Wasbourne, Mary Merrall, Derek Blomfield Dorothy Bromiley, Brian Smith
Productora: Marble Arch Productions
Año de producción: 1956
Duración: 01:33:30
Género: Comedia, Musical, Música, Colegios & Universidad
Sinopsis:
Mr. Dingle (John Mills) es el profesor encargado de ensayar con la orquesta formada por los alumnos de un instituto inglés que piensan presentarse a un concurso de orquestas de estudiantes. El recién incorporado nuevo director, Mr. Frome (Cecil Parker), decidido partidario de dar prioridad a otras materias más académicas, se opone a los poco ortodoxos métodos empleados por Dingle.
Como, además, a Frome le parece que la música clásica es claramente superior al jazz, acaba poniendo en peligro la continuidad de la orquesta estudiantil y su participación en el concurso.
Pero los estudiantes no están dispuestos a rendirse…
Versión:
Trial (*)
+ Subts. españoles forzados y completos
Formato:
.mkv
Calidad:
DVDrip
Resolución:
528x400
Tamaño:
2.04 GB
(*)
He de indicar que el
archivo tiene tres pistas de audio, la primera y la segunda corresponden,
respectivamente, al doblaje original del estreno en cines en 1957 y al de la
reposición de 1975; en ambos casos la sincronización fue hecha por DCINE. La
tercera pista de audio corresponde a la versión original inglesa.
En cuanto a los subtítulos
forzados indicar igualmente que las dos primeras pistas corresponden, también
respectivamente, al doblaje del estreno en 1957 y del reestreno en 1975. La
tercera y la cuarta pistas corresponden a los subtítulos españoles completos SubRip
y VobSub.
Versión:
VO + Subts. españoles e ingleses
Formato:
.mp4
Calidad:
WEBRip 1080p
Resolución:
1440x1072
Tamaño:
1.56 GB
Curiosidades varias, algunos cotilleos (de vez en cuando) y (no siempre) un poco de rollo de mi cosecha
Ni cotilleos, ni curiosidades. Sólo “rollo de mi cosecha”.
No la vi cuando tenía catorce años, que fue cuando la vieron todos mis compañeros de clase. Recuerdo cuando todos quedaron para, el sábado siguiente, ir juntos a verla al Cine Sevilla, un cine que estaba en mi barrio, en la calle Abtao, de Madrid, y que desde hace bastantes años ya no existe (o sea que ya veis que el hecho de que se cierren salas de cine no es, por desgracia, nada nuevo).
Estudié bachillerato, el de antes, claro, ese que constaba de seis cursos y dos reválidas, en un colegio de barrio de los que había tantos en aquellos tiempos (cuatro cursos de bachillerato elemental seguidos de una reválida que tenías que aprobar para poder acceder a los dos cursos de bachillerato superior -aquí ya tenías la opción de elegir “ciencias” o “letras”- al final de los cuales había una nueva reválida, la que llamábamos “reválida de sexto”).
El mío era el “Colegio Academia Menéndez Pelayo” y estaba, nada más lógico, en la Avenida de Menéndez Pelayo. Era un colegio “particular” –se llamaban así- en el que podías estudiar desde párvulos y primaria hasta todo el bachillerato. Además, por las tardes, daban también clases de taquimecanografía y “cultura general”. Ocupaba dos pisos exteriores del mismo edificio en el que vivía mi familia, razón por la cual ni mis hermanos ni yo teníamos que salir a la calle para ir al “cole”.
El matrimonio compuesto por Don Alberto y Doña Carmen se encargaban de dirigir el colegio y dar las clases de Dibujo, Geografía e Historia y Lengua y Literatura; pero también estaban la Señorita Pepita (párvulos y preparación para el ingreso, que era el paso a superar para poder acceder al bachillerato), la Señorita Tere (Primaria) y, ya en bachiller, además de Doña Carmen y Don Alberto, se encargaban de hacernos hombres y mujeres de provecho, Don Víctor (Filosofía), Don Valentín (Latín) y Don Tomás (Matemáticas). De la Física y Química, la Historia del Arte y el Francés se encargaba también Doña Carmen. A todos ellos los recuerdo con agradecimiento después de tantos años.
Cuando, tras haber aprobado mi examen de ingreso y haber comenzado el primer curso de bachiller, mis padres hicieron cálculos, se dieron cuenta de que su menguada economía no alcanzaba para pagar colegio a mis dos hermanos y a mí (yo era el mayor y ellos dos todavía estaban en primaria). De modo que, haciendo de tripas corazón, decidieron que ninguno de los tres haríamos el bachillerato y así se lo comunicaron a Don Alberto y a Doña Carmen (**), quienes, pensando que no era de recibo que nos quedáramos sin estudiar por un asunto tan baladí, ni cortos ni perezosos, decidieron que estudiaríamos gratis aunque, eso sí, tendríamos que pagar, durante los meses de invierno, el suplemento de calefacción; el edificio no tenía “calefacción central” y el cole disponía de una magnífica “salamandra” que, a tope de carbón, evitaba que nos congeláramos todos.
(**) Creo innecesario aclarar, (pero lo aclaro por si acaso; ¡faltaría más!) que no todos los directores de colegio son como Mr. Frome. Y que, aunque tuviéramos varias vidas, mis padres, mis hermanos y yo nunca agradeceríamos bastante lo que hicieron Don Alberto y Doña Carmen.
Con mi cariño, respeto y admiración, desde aquí les dedico este pequeño homenaje.
Una estufa como esta es la que había en el vestíbulo del colegio. ¿Queda claro por qué se llamaban “salamandras”?
Pero claro, el carbón había que pagarlo y de ahí el “suplemento de calefacción”: diez pesetas por alumno y mes. Ya veis qué truco tan sencillo para matar dos pájaros de un tiro. Primer pájaro: que no nos quedáramos sin la posibilidad de estudiar y al mismo tiempo, segundo pájaro, que no nos sintiéramos como unos absolutos “gorrones” puesto que, si bien en mucha menor cuantía, también contribuíamos en la medida de nuestros posibles que ya os digo que no eran muchos.
Y retomando el hilo de este rollo (que es que soy incorregible, ya lo sabéis, y en cuanto me descuido se me va el santo al cielo y acabo contando una batallita que no tiene nada que ver), os estaba contando que esta película no la vi cuando tenía catorce años, porque claro, si la economía no daba para pagar colegio, mucho menos daba para cines y demás diversiones de modo que, hasta que fuimos mayorcitos y con nuestro trabajo pudimos contribuir a mejorar la situación familiar, el cine semanal lo disfrutábamos gracias al pluriempleo de mi padre que por las tardes trabajaba de acomodador en el Cine América (que también cerró hace años, y que estaba en el número 83 del Paseo de las Delicias).
Por eso yo nunca veía las mismas películas que el resto de mis compañeros de clase, que solían ir todas las semanas a los cines del barrio: Granada, Sevilla, Capri, o a otros también cercanos: San Carlos, Delicias, Pizarro, Lusarreta, Candilejas, todos, igual que el América, de programa doble y sesión continua.
De modo que no, no vi “Es grande ser joven”, y bien que lo sentí, porque todos mis compañeros, ellos y ellas (en el colegio estudiábamos juntos chicos y chicas) se pasaron casi un mes emulando a los discípulos de Mr. Dingle y, entre clase y clase, dale que te pego con esa música tan pegadiza que se titula “Marching Strings”. Como era (es) tan pegadiza, naturalmente yo también participaba en el jolgorio, pero del resto de la película no tenía ni idea ni sabía de qué iba.
Mas como no hay mal que cien años dure, no hace mucho localicé este archivo. Ya podéis imaginaros que me faltó tiempo para, tras haber disfrutado a mis anchas y haberme sacado una espina largos años clavada en el corazón del niño que continúo siendo, ponerlo a vuestra disposición, en versión dual y con los correspondientes subtítulos en español. Si os decidís a verla os aseguro que pasaréis un buen rato.
Es posible que “Es grande ser joven” os recuerde vagamente a otra gran película: “El club de los poetas muertos”, al menos los dos profesores protagonistas, Mr. Dingle y Mr. Keating guardan bastantes similitudes. O eso creo, pero como hace mucho que no disfruto de la genial interpretación de Robin Williams, para salir de dudas este fin de semana volveré a ver la película de Peter Weir.
Nota:
Este es el poema, “The Tyger”, original de William Blake, que Mr. Dingle recita y hace recitar a sus alumnos. Os copio también la impecable y magnífica traducción española de Antonio Gómez Restrepo.
The Tyger (“Songs of Experience”)
Tyger!
Tyger! burning bright
In the forests of the night,
What immortal hand or eye
Could frame thy fearful symmetry?
In
what distant deeps or skies
Burnt the fire of thine eyes?
On what wings dare he aspire?
What the hand dare sieze the fire?
And
what shoulder, & what art.
Could twist the sinews of thy heart?
And when thy heart began to beat,
What dread hand? & what dread feet?
What
the hammer? what the chain?
In what furnace was thy brain?
What the anvil? what dread grasp
Dare its deadly terrors clasp?
When
the stars threw down their spears,
And watered heaven with their tears,
Did he smile his work to see?
Did he who made the Lamb make thee?
Tyger!
Tyger! burning bright
In the forests of the night,
What immortal hand or eye
Dare frame thy fearful symmetry?
Escrito en 1794 por William Blake (1757-1827)
El tigre
Tigre,
tigre, que te enciendes en luz
por los bosques de la noche
¿qué mano inmortal, qué ojo
pudo idear tu terrible simetría?
¿En qué profundidades distantes,
en qué cielos ardió el fuego de tus ojos?
¿Con qué alas osó elevarse?
¿Qué mano osó tomar ese fuego?
¿Y qué hombro, y qué arte
pudo tejer la nervadura de tu corazón?
Y al comenzar los latidos de tu corazón,
¿qué mano terrible? ¿Qué terribles pies?
¿Qué martillo? ¿Qué cadena?
¿En qué horno se templó tu cerebro?
¿En qué yunque?
¿Qué tremendas garras osaron
sus mortales terrores dominar?
Cuando las estrellas arrojaron sus lanzas
y bañaron los cielos con sus lágrimas
¿sonrió al ver su obra?
¿Quien hizo al cordero fue quien te hizo?
Tigre, tigre, que te enciendes en luz,
por los bosques de la noche
¿qué mano inmortal, qué ojo
osó idear tu terrible simetría?
Versión de Antonio Gómez Restrepo (1860-1947)
Ahora ya sólo faltaría que os dejase aquí unos apuntes biográficos de William Blake y de Antonio Gómez Restrepo, pero estaréis de acuerdo conmigo en que, por breves que estos fueran, me iba a quedar un post un poco largo, si bien que muy erudito (pedante, pensaréis algunos, que parece que os estoy oyendo), de modo que aquellos de vosotros que estéis interesados sólo tenéis que darle al “Google”, teclear ambos nombres y leer un poco.
Pues nada, con esto s’ha terminao la presente historia. Disfrutad de la película y de los poemas, si es que os animáis.
Y estos son los números musicales de la película
"You Are My First Love"
Escrita por Ray Martin (música) y Paddy Roberts (letra)
Cantada en el prólogo por Ruby Murray
Cantada por Dorothy Bromiley (doblada por Edna Savage)
"Jam Session"
Interpretada por Humphrey Lyttelton y su banda
"Marching Strings"
Escrita por Ray Martin
Interpretada por The Coronets
"Scherzo"
Escrita por John Addison
Interpretada por The London Schools Symphony Orchestra, dirigida por Leslie
Russell
"Rhythm is our Business"
Escrita por Sammy Cahn, Saul Chaplin y Jimmie Lunceford
Interpretada por los estudiantes cuando hacen la colecta
"Jerusalem the Golden"
Letra de Bernard de Morlaix y música de Alexander Ewing
Cantada durante el acto académico
"My Old Man (Said Follow the Van)"
Escrita por Fred W. Leigh y Charles Collins
Cantada por los clientes del pub
"I've Got Sixpence"
Canción tradicional con arreglos modernos de Elton Box y Desmond Cox
Cantada por los clientes del pub
-o-o-o-o-o-o-o-






















Curioso film y genial comentario de su parte, gracias
ResponderEliminarCurioso y muy entretenido film, es cierto.
EliminarGracias por tu comentario, amigo Anónimo.
Con esta fecha añado un nuevo archivo: VO + subts., .mp4, WEBRip 1080p, 1.56 GB
ResponderEliminarMe ha encantado este "rollo de tu cosecha" y todo lo que cuentas de esos primeros años en el colegio de Don Alberto y Doña Carmen. Mi agradecimiento también a ellos por haber ayudado a que seas la gran persona que eres. Love you.
ResponderEliminarSouvenirs d'enfance...
EliminarYo también te ailaviu, ya lo sabes.