La sal de la tierra (1954)
Título original: Salt of the Earth
País: Estados Unidos
Director: Herbert Biberman
Guion: Michael Wilson
Música: Sol Kaplan
Fotografía: Stanley Meredith y Leonard Stark (ambos sin acreditar)
Intérpretes: Will Geer, David Bauer, David Sarvis, Mervin Williams, Rosaura Revueltas, E.A. Rockwell, William Rockwell, Juan Chacón, Henrietta Williams, Ángela Sánchez, Clorinda Alderette, Joe T. Morales
Productora: Paul Jarrico
Año de producción: 1954
Duración: 01:32:14
Género: Drama, Feminismo
Sinopsis:
En Nuevo Méjico, un grupo de mineros del zinc sufren la discriminación en condiciones de vida y trabajo con respecto a sus compañeros “anglos”.
Tras un accidente sucedido en la mina, los obreros mejicanos deciden ir a la huelga y exigir igualdad. Esa misma igualdad es la que comienzan a reclamar las mujeres de los huelguistas, que se niegan a quedarse en casa sin tomar parte en la protesta y a seguir siendo consideradas inferiores.
Por fin los trabajadores comprenden que únicamente luchando todos juntos es como conseguirán hacer frente a las desigualdades entre patrón y obreros, entre “blancos” e “hispanos”, entre hombres y mujeres.
Versión: VO + subts. españoles e ingleses
Formato: .mp4
Calidad: BluRay 1080p
Resolución:
1440x1072
Tamaño: 1.54 GB
Curiosidades varias, algunos cotilleos (de vez en cuando) y (no siempre) un poco de rollo de mi cosecha
En el Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary “La sal de la Tierra” (*) fue premiada con el Globo de Cristal a la mejor dirección, Herbert J. Biberman, y el premio a la mejor interpretación femenina, Rosaura Revueltas.
(*) En 1999 fue incluida entre las preservadas por el Registro Nacional del Cine (National Film Registry) de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos por considerarla “cultural e históricamente significativa”.
La película está basada en un hecho real ocurrido en 1951, en la mina de zinc Empire Zinc Company, ubicada en Bayard, Nuevo México, subsidiaria de la New Jersey Zinc Company. Los nombres fueron cambiados a los ficticios Delaware Zinc, y la ubicación a Zinctown, Nuevo México, respectivamente.
La discriminación impuesta por la empresa Empire Zinc Mine, en la cual los obreros de origen mexicano-estadounidense recibían sueldos inferiores a los de los obreros de origen anglosajón por el mismo trabajo, provocó una larga y difícil huelga que tuvo como meta conseguir la igualdad de sueldos y el derecho de los obreros a ser tratados con dignidad por los empleadores.
La película también es una temprana manifestación de la emancipación de la mujer entre las esposas de los obreros, cuyo papel en la huelga fue importante, a pesar de la oposición de sus esposos.
La conclusión final de la película, es que no sólo existen factores externos como la discriminación o el mal trato a los trabajadores, sino que también existen los mismos factores en el seno de las familias obreras.
A “La sal de la Tierra” le cabe el dudoso honor de ser la única película que fue incluida en la “lista negra”. No se estrenó en Estados Unidos hasta 1965, once años después del rodaje.
Muchos de los componentes del equipo de rodaje estaban incluidos en la “lista negra”, por cuyo motivo el rodaje sufrió infinidad de inconvenientes. El equipo al completo fue “recibido” por un comité de ciudadanos de Central, en Nuevo Méjico, donde estaba previsto que tuviese lugar el rodaje, y fueron “invitados” a abandonar la ciudad. Al día siguiente todos se trasladaron a Silver City, donde se les advirtió en parecidos términos de la conveniencia de salir de la ciudad.
Los productores no las tenían todas consigo temiendo constantemente un posible sabotaje y destrucción de la película, por ello todo el material rodado era al final de cada día revelado en secreto por un técnico de laboratorio simpatizante del equipo y guardado en cajas sin ningún tipo de identificación.
Rosaura Revueltas, que en la película interpreta a Esperanza Quintero, no era actriz profesional. Fue acusada de ser comunista y deportada a Méjico, donde sí comenzó a hacer cine, pero nunca volvió a intervenir en ninguna película en los Estados Unidos.
Miembros del Sindicato Internacional de Trabajadores de Minas, Molinos y Fundiciones (International Union of Mine, Mill and Smelter Workers), aparecen en la película como extras o en papeles de reparto. Juan Chacón, presidente del sindicato local, interpreta a Ramón Quintero.
El director, Herbert J. Biberman, el guionista, Michael Wilson, el productor, Paul Jarrico, y el compositor, Sol Kaplan, en respuesta al hecho de haber sido incluidos en la “lista negra” decidieron que, puesto que no se les permitía trabajar en Hollywood, iban a hacer una película lo mas “pro comunista” posible, ya que precisamente de eso era de lo que se les acusaba.
LA CAZA DE BRUJAS.
LOS DIEZ DE HOLLYWOOD (1)
Durante el período conocido como «caza de brujas», protagonizado por el senador católico McCarthy con el objetivo de perseguir la incursión comunista, en Estados Unidos se pasó por un período inquisitorial durante el cual muchos ciudadanos inocentes sufrieron persecución por simples sospechas.
Un poco de historia.
Para impedir la penetración nazi en Estados Unidos se creó, en 1938, el Comité de Actividades Antiamericanas (House of Un-American Activities Committee, o sea HUAC, para abreviar). Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, su patrocinador, el senador Ranking, consiguió reactivarlo cuando estaba a punto de ser disuelto y fue convertido en una Comisión permanente de la Cámara de Representantes. La Guerra Fría daría a esta Comisión un objetivo claro: la represión del comunismo en Estados Unidos.
A los pocos días de proponer Truman, en marzo de 1947, su programa para la contención del comunismo en Grecia, se aprobó el “Programa de Lealtad de empleados federales”, orientado a descubrir funcionarios infiltrados cuyo objetivo sería supuestamente pasar secretos a la Unión Soviética. Las tensiones de la Guerra Fría y sobre todo el estallido de la primera bomba atómica soviética en 1949 llevarían esta prevención anticomunista a un estado de histeria pocas veces igualado. Toda persona considerada sospechosa era inscrita en una lista, privada de su puesto de trabajo o internada en un centro de detención.
Espoleadas por McCarthy, las sesiones del Comité, en un clima de sospecha alimentado por la difamación y los rumores, descubrieron, efectivamente, algunos culpables. Pero a costa de perseguir a muchos inocentes.
La persecución sistemática de todo lo que olía a comunismo en los Estados Unidos por aquellos años tuvo uno de sus más claros exponentes en el mundo del cine. El Comité presidido por el senador Joseph McCarthy, comenzó en 1947 una beligerante campaña de acusaciones, interrogatorios y comparecencias de cineastas, guionistas y actores de Hollywood.
Todo comenzó con Roy M. Brewer.
En 1947 Roy M. Brewer fue citado por el Consejo de la Industria Cinematográfica (Motion Picture Industry Council).
Por entonces el HUAC, presidido por J. Parnell Thomas, había comenzado sus investigaciones sobre los miembros de la industria cinematográfica en Hollywood.
J. Parnell Thomas
Roy Brewer, nacido en Nebraska en 1909, abandonó sus estudios en 1924 y comenzó a trabajar de acomodador en una sala cinematográfica donde más adelante llegó a ser jefe de proyeccionistas y organizó el Sindicato de Proyeccionistas, siendo poco después elegido Presidente de la Federación de Trabajadores de Nebraska.
Durante la Segunda Guerra Mundial trabajó en Washington y en 1945 se afilió a la Alianza Internacional de Trabajadores del Teatro (IATSE) y se trasladó a Hollywood. Hay documentos que le vinculan al crimen organizado, “puesto en nómina para garantizar que en la industria no hubiera huelgas”, lo que consiguió logrando que algunos miembros de IATSE se infiltraran en los piquetes de huelguistas. También unió fuerzas con Ronald Reagan, a la sazón Presidente del Sindicato de Actores.
Brewer fue llamado a declarar ante el HUAC, en octubre de 1947. Aseguró conocer al menos a trece guionistas, actores y directores que estaban involucrados en actividades comunistas, citando entre otros a John Garfield y Dalton Trumbo.
Otras 41 personas relacionadas con Hollywood también fueron llamadas a declarar. Todos acudieron voluntariamente, por lo que se les consideró “testigos amistosos”, y en su comparecencia citaron a otras diecinueve personas a las que acusaron de mantener puntos de vista izquierdistas.
Uno de los acusados fue Bertold Brecht, que acudió a declarar y después partió de Estados Unidos con destino a Alemania Oriental. Otros diez: Herbert Biberman, Lester Cole, Albert Maltz, Adrian Scott, Samuel Ornitz, Dalton Trumbo, Edward Dmytryk, Ring Lardner Jr., John Howard Lawson y Alvah Bessie, se negaron a responder a ninguna pregunta.
Conocidos como “los diez de Hollywood”, alegaron que la Primera Enmienda de la Constitución Americana les garantizaba ese derecho. El HUAC y los tribunales opinaron lo contrario y todos ellos fueron condenados a penas de cárcel que oscilaban entre seis meses y un año.
Pero no todos lo pudieron resistir.
Los Diez de Hollywood (en inglés: “The Hollywood Ten”) fue el nombre que la prensa utilizó para designar a un grupo de personas relacionadas con la industria cinematográfica estadounidense, y que fueron incluidos en la lista negra de Hollywood durante el McCarthysmo, acusados de obstrucción a las labores del Congreso de Estados Unidos por negarse a declarar ante la comisión de J. Parnell Thomas (la Comisión de Actividades Antiamericanas), destinada a "investigar" una supuesta infiltración comunista en las filas de Hollywood.
Pese a ser una medida antipopular en los propios Estados Unidos, la caza de brujas iniciada por Joseph McCarthy obtuvo el apoyo de los principales estudios, que firmaron la conocida como "Declaración del Waldorf" en la que, como consecuencia de su negativa a declarar, y de su intento de atacar a la comisión como anticonstitucional, los "Diez de Hollywood" eran encarcelados y despedidos de sus empleos indefinidamente hasta que declarasen y demostrasen no ser comunistas, además de vetar y obstaculizar su actividad cinematográfica.
Los "Diez de Hollywood", componentes de la primera lista negra de la historia del cine, eran:
Alvah Bessie, guionista
Herbert Biberman, guionista y director
Lester Cole, guionista
Edward Dmytryk, director
Ring Lardner Jr., guionista
John Howard Lawson, guionista
Albert Maltz, guionista
Samuel Ornitz, guionista
Adrian Scott, productor y guionista
Dalton Trumbo, novelista, guionista y director
Los diez con sus abogados. De izquierda a derecha, en primera fila, Herbert Biberman, los abogados Martin Popper y Robert W. Kenny, Albert Matz y Lester Cole.
En segunda fila: Dalton Trumbo, John Howard Lawson, Alvah Bessie, Samuel Ornitz.
En la fila de atrás: Ring Lardner Jr., Edward Dmytryk, Adrian Scott.
El director galés Karl Francis llevó a la pantalla en 2000 la historia de estos cineastas, a través de la figura de Herbert Biberman -encarnado por Jeff Goldblum- en “Punto de mira” (One of the Hollywood Ten)(**).
Entre los primeros diecinueve citados a declarar se encontraba Larry Parks, el único actor y por tanto el más conocido por el público. Estuvo dispuesto a colaborar desde el principio y admitió haberse afiliado al Partido Comunista en 1941, permaneciendo en el partido durante cuatro años. Pero cuando se le pidió que diera nombres de otros afiliados contestó: “Preferiría, si me lo permiten, no citar a otras personas. No me obliguen a elegir entre ser declarado culpable de desacato e ir a la cárcel, o enfangarme delatando a mis amigos”.
De todos modos, el Comité de Actividades Antiamericanas (HUAC), insistió en que declarase a puerta cerrada. Dos días después se filtró a los periódicos la noticia de que Larry Parks había dado nombres.
Leo Townsend, Isobel Lennart, Roy Huggins, Richard Collins, Lee J. Cobb, Budd Schulberg y Elia Kazan, temerosos de ir a la cárcel, se apresuraron a denunciar a algunos amigos y conocidos de los que aseguraron que habían formado parte de grupos izquierdistas. Si se hubiesen negado a ello hubieran sido incluidos en las listas y hubieran sido vetados por los grandes estudios de Hollywood.
En junio de 1950, tres antiguos agentes del FBI y Vincent Harnett, productor de televisión conocido por sus ideas ultraderechistas, publicaron “Red Channels” (Canales rojos), un panfleto en el que se citaban, con nombres y apellidos, a un total de ciento cincuenta y una personas entre las que se encontraban directores, guionistas, técnicos, actrices y actores, de los que se aseguraba que habían formado parte de grupos subversivos antes de la Segunda Guerra Mundial, pero que hasta ese momento todavía no habían sido incluidos en ninguna lista. Los nombres se habían obtenido de los archivos del FBI y de un pormenorizado análisis de los colaboradores del “Daily Worker”, periódico publicado por el Partido Comunista Americano.
Un ejemplar de “Red Channels” se envió a todas aquellas personas responsables de la contratación en cualquier ramo de la industria del espectáculo, con la indicación de no contratar a ninguna de las personas citadas en la publicación hasta tanto el HUAC no los hubiera declarado libres de toda sospecha.
Edward Dmytryk, uno de los incluidos entre “los diez de Hollywood”, tenía problemas económicos como resultado de su reciente divorcio de su primera esposa, por lo que, animado por su segunda mujer, pidió declarar de nuevo voluntariamente.
Decidido a ver su nombre borrado de la lista negra, el 25 de abril de 1951 volvió a comparecer ante el Comité, admitió haber estado afiliado al Partido Comunista y citó los nombres de otras veintiséis personas de quienes dijo que habían pertenecido a grupos de orientación izquierdista.
También declaró que John Howard Lawson, Adrian Scott y Albert Maltz le habían presionado para que en sus películas expusiera puntos de vista e ideas comunistas. Esto tuvo devastadoras consecuencias para ellos.
Continúa en el post de “La tapadera”










Fantástico aporte Paco y fenomenal como simpre toda la información que nos ofreces.
ResponderEliminarMuchas gracias. Abrazotes varios
Fenomenal aporte y mejor información aún; muy agradecido
ResponderEliminarMuchas gracias a los dos, amigos.
ResponderEliminarAunque es muy difícil resumir toda la información sobre este oscuro periodo de la historia del cine que acabó con las carreras, y en algún caso también literalmente con las vidas, de numerosos actores, directores, productores y guionistas, he tratado muy sucintamente de citar uno de los casos más evidentes, el de los conocidos como “Los diez de Hollywood”, tanto por la notoriedad de los implicados como por las consecuencias que para sus vidas y sus carreras tuvo la persecución y acusaciones de que fueron objeto.
En los temas correspondientes a “La tapadera” y “Caza de brujas” podéis encontrar algo más de “rollo de mi cosecha” y algún que otro enlace para descargar algún documental y película que, por no estar permitido por las normas del Blog, no se pueden publicar directamente.
Saludos cordiales, gracias por vuestros comentarios y un abrazo a ambos.
Se sustituye el archivo anterior por otro de mejor calidad (.mp4, BluRay 1080p, 1.54 GB).
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