Verano violento (1959)
Título original: Estate violenta
País: Italia
Director: Valerio Zurlini
Guion: Suso Cecchi d'Amico, Giorgio Prosperi, Valerio Zurlini
Música: Mario Nascimbene
Fotografía: Tino Santoni
Intérpretes: Eleonora Rossi Drago, Jean-Louis Trintignant, Jacqueline Sassard, Cathia Caro, Lila Brignone, Raf Mattioli, Enrico Maria Salerno, Nadia Gray
Productora: Coproducción Italia-Francia; Titanus, Société Générale de Cinématographie (S.G.C.)
Año de producción: 1959
Duración: 01:37:41
Género: Drama, Años 40, II Guerra Mundial
Sinopsis:
Verano de 1943: Los jóvenes de familia acomodada de Rímini, pasan el verano entre juegos y diversiones mientras la guerra está cada vez más cerca. Carlo Caremoli (Jean-Louis Trintignant), un joven acomodaticio, ha conseguido librarse del servicio militar. Un día, en la playa, conoce a Roberta (Eleonora Rossi Drago), una mujer mayor que él, viuda de guerra con una hija.
La madre de Roberta (Lilla Brignone), le aconseja que evite el trato con Carlo, pero a Roberta le parece un joven atento, educado y muy cariñoso con la niña. Pronto la amistad entre ambos comienza a convertirse en algo más serio, y Roberta olvida todos los convencionalismos de la sociedad…
Versión: VO + Subts.
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Calidad: DVDRip
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Curiosidades varias, algunos cotilleos (de vez en cuando) y un poco de rollo de mi cosecha
“El veinticuatro de julio Bologna fue ferozmente bombardeada y el veinticinco tuve que acompañar a una amiga nuestra que regresaba de Vicenza con su hijita. Llegamos a las once de la mañana y la estación de tren era un caos; sólo algunas líneas funcionaban. Por fortuna para ellas les conseguí enseguida billete para Padua, de modo que me encontré sólo y con algunas horas libres a mi disposición y me adentré en la ciudad.
Un cementerio. Las bombas de los aliados habían dibujado indiscriminadamente una cruz de fuego sobre aquellas pacíficas calles; los barrios más tranquilos y silenciosos habían sido masacrados, fracturados, incendiados, disueltos.
Centenares de cadáveres yacían alineados en las aceras y los familiares tenían que observar con cuidado los cuerpos destruidos, los rostros reventados, con el temor de reconocer a un ser querido. Aquél día descubrí por primera vez la imagen de la guerra que no sólo se combate entre los que luchan en el frente, que también arrebata vidas inocentes y destroza cuerpos dejándolos reducidos a algo extraño que no mueve a la piedad, únicamente capaces de suscitar repugnancia y horror.
En los meses y años sucesivos, la guerra condicionó violentamente mi existencia, pero aquel día comprendí que la vida humana es un capricho absurdo, del destino o de Dios: esperanzas, sentimientos, inteligencia, creatividad, prisas, amores, todo yacía estupefacto en aquella inmovilidad de pobres objetos horrorosos sin sentido ni razón. Rotos en el estruendo de un instante, abandonados sobre el pavimento, parecían no poseer ni siquiera pasado. Este era el auténtico horror de la muerte provocada por la violencia ajena, la pérdida de una identidad que normalmente sobrevive al propio fin.” --Valerio Zurlini. Pagine di un diario veneziano (Gli anni delle immagini perdute). Editore Mattioli 1885, 2009 (*)
(*) En 1982, poco antes de morir, Valerio Zurlini entregó a la Editorial “Librería Antiqua Prandi”, de Reggio Emilia, las páginas de un manuscrito que sería publicado, con una tirada limitada, en 1983.
El libro se tituló “Gli anni delle immagini perdute” (Los años de las imágenes perdidas), e incluye las páginas de un diario escrito desde noviembre de 1981 hasta mayo de 1982, así como tres guiones de tres películas que nunca llegaron a realizarse; “La zattera della Medusa” (La balsa de la Medusa), “Verso Damasco” (Hacia Damasco) e “Il sole nero” (El sol negro). La Editorial Mattioli reeditó el libro en 1985, con un nuevo título y suprimiendo los tres guiones. No existe edición española.
Verano violento
“…esta película puede considerarse, tanto por su forma como por su contenido, uno de los mejores filmes italianos desde después de la posguerra. En eso ZurlinI se ha apropiado de la lección de los grandes maestros como Visconti, Antonioni, Rossellini, y la ha reelaborado con una visión personalísima, en el centro de la cual se encuentra el interés por el estudio de caracteres y, al mismo tiempo, por una provincia italiana que parece vivir fuera del tiempo. En este sentido el ametrallamiento aéreo de la playa de Riccione, parece querer representar la irrupción de las fuerzas de la modernidad en una esfera social que quisiera permanecer encerrada en su propio espacio particular y casi autárquico.
Valerio Zurlini
Zurlini, nacido en Bologna en 1926 y fallecido en Verona en 1982, amado por el público y apreciado por la crítica, ha estado considerado –en nuestra opinión- como una especie de maestro menor, a la sombra de la personalidad de directores más llamativos, como Fellini. En realidad no ha sido un maestro menor, sino un maestro con “M” mayúscula, y su recorrido artístico, realmente discreto, ha dejado una huella profunda en la cinematografía italiana contemporánea.
Películas como “Le ragazze di San Frediano” (Las muchachas de San Frediano) (1954), “La ragazza con la valigia” (La chica con la maleta) (1961), “Cronaca familiare” (Crónica familiar) (1962), “Le soldatesse” (1965), “La prima notte di quiete” (La primera noche de la quietud) (1972) y, sobre todas, la memorable “Il deserto dei Tartari” (El desierto de los tártaros) (1976), permanecen como otras tantas perlas en la historia de nuestro cine.
Licenciado en jurisprudencia, se dedicó al teatro universitario, desde donde pasó al cine como documentalista y realizó, entre 1948 y 1954 una quincena de cortometrajes, algunos notables. En 1954 debuta en el cine con “Las muchachas de San Frediano”, una afortunada transcripción cinematográfica de la novela homónima de Pratolini. Sólo cinco años después, tiene la oportunidad de realizar su segundo trabajo importante, “Verano violento”, una historia de amor con fondo de la Segunda Guerra Mundial.
En 1961 nos deja un sutil retrato femenino en “La chica con la maleta”, y en 1962, con “Crónica familiar”, según el relato homónimo de Vasco Pratolini, compone un film de noble factura, psicológicamente profundo, si bien no exento de un cierto academicismo. Con sus siguientes films, “Le soldatesse” (1965) y “Seduto alla sua destra” (Estarás sentado a la derecha) (1968), se enfrenta a temas de más alto dramatismo, si bien que los resultados resultan algo decepcionantes.
Tras la intimista y refinada “La primera noche de la quietud” (1972, no exenta de sutiles elemento psicológicos, realiza con “El desierto de los Tártaros” (1976) su obra más madura y compleja. Basada en el relato del mismo título de Dino Buzzati, la película es una larga meditación sobre la soledad humana y la violencia de la sociedad, por medio de una representación realista de hechos, ambientes y personajes que paulatinamente, por fuerza del estilo, se transforma en una gran metáfora de la existencia.
De Eleonora Rossi Drago […] casi toda la crítica está de acuerdo en señalar su interpretación del personaje de Roberta, en “Verano violento”, como la mejor demostración de su talento de actriz dentro de una larga trayectoria llena de aciertos y satisfacciones.
También Trintignant interpreta su papel de Carlo de manera eficaz y convincente, como es habitual en su estilo “habilísimo en construir personajes aparentemente impasibles pero que consiguen transmitirnos sus propios sentimientos.” --Fragmentos de un ensayo de Francesco Lamendola sobre la película. El texto completo lo podéis leer si pincháis en este enlace:
Un film al giorno: “Estate violenta” di Valerio Zurlini, 1959







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