El conformista (1970)



Título original: Il conformista

País: Italia

Director: Bernardo Bertolucci

Guion: Bernardo Bertolucci. Novela: Alberto Moravia

Música: Georges Delerue

Fotografía: Vittorio Storaro

Intérpretes: Jean-Louis Trintignant, Dominique Sanda, Stefania Sandrelli, Gastone Moschin, Enzo Tarascio, Fosco Giachetti, Pierre Clementi, Yvonne Sanson, Orso Maria Guerrini, Giuseppe Addobbati, Christian Aligny, Antonio Maestri

Productora: Coproducción Italia-Francia; Mars Films Produzione, Marianne Productions, Maran Film

Año de producción: 1970

Duración: 01:52:51

Género: Drama, Años 30-Años 40, Homosexualidad

Grupos: Adaptaciones de Alberto Moravia

 


Sinopsis:

 

La historia transcurre en 1938, en Roma, donde Marcello (Jean-Louis Trintignant), joven profesor de filosofía, ha establecido contactos con los servicios secretos del gobierno de Mussolini y está dispuesto a combinar su próxima luna de miel en París con un trabajo que le va a ser encomendado. Deberá localizar a un  intelectual exiliado en Francia por motivos políticos.

 

Un trauma adolescente, la culpa y la desesperación se mezclan en este clásico del cine político que, basándose en el texto de Alberto Moravia, dirigió Bernardo Bertolucci y que ganó numerosos premios (Festival de Berlín, Instituto Británico del Cine, Críticos de Cine de Estados Unidos, David de Donatello…) y fue candidato al Globo de Oro como mejor película extranjera y al Óscar al mejor guión adaptado.

 

 

Versión: Dual    -    VO + subts. esp., ita., ing.

Formato: .avi    -    .mp4

Calidad: DVDrip    -    BRRip 1080p

Tamaño: 1.17 GB    -    2.15 GB

 

El conformista (Dual) (.avi) 1.17 GB


 

El conformista (VO + subts.) (.mp4) 2.15 GB

 

 



 

 

 

 

Curiosidades varias, algunos cotilleos (de vez en cuando) y un poco de rollo de mi cosecha


Me parece oportuno copiar aquí este interesante comentario de Alberto Quintanilla, incluido en el folleto que acompaña al DVD y que complemento con las capturas que se intercalan. Es un poco extenso pero si tenéis la paciencia de leerlo veréis que merece la pena.

 

 

Deshumanización, luz y composición geométrica en “El conformista”

 

En cierta ocasión, ya hacia el final de sus días, el emperador Adriano pronunció la siguiente frase: 'Animula vagula blandula, hospes comesque corporis...' (*) ('Alma vagabunda y cariñosa, huésped y compañera del cuerpo...’). Según diversas interpretaciones, la sentencia fue emitida al sentir de cerca la presencia de la muerte, reflexionando sobre su existencia y tratando de hacer una referencia unívoca al dualismo existente entre el cuerpo y el alma, muchas veces inseparables. Dicha sentencia, repetida por el personaje de Marcello Clerici (Jean Louis Trintignant) en “El conformista” (1971) resume, en apenas tres segundos, casi toda la esencia del propio filme: la deshumanización del ser humano.

 

Esta obra de Bertolucci, posiblemente no tan reconocida ni valorada como debiera, narra el conflicto interior de un hombre incapaz de rebelarse ante una situación superior a él, al encontrarse atrapado en pleno sistema político totalitario y del que es cabeza visible un Mussolini que por aquel entonces,  Italia, años 30  emergía con fuerza y parecía imparable. El conflicto interno de Marcello es palpable pero cuando parafrasea al emperador Adriano, desde el interior de un coche, con la mirada fija en el frente, sabe de antemano qué lado del tablero ocupará en el juego que le ha tocado en suerte. Aquí la dualidad cuerpo alma tomará unas dimensiones más irónicas de lo que cabría esperar. El interior del alma sufre pero en el exterior su cuerpo le dicta que debe ser un verdugo y no una víctima más, a pesar de los valores intelectuales y filosóficos con los que ha sido educado y que tradicionalmente se oponen al asesinato. Es consciente de que forma parte de un Estado superior, de un enorme e inabarcable engranaje del que solamente constituye una pieza más y en la que debe asumir un rol específico para salir adelante.

 

Bertolucci refleja la patente soledad del individuo dentro de un sistema de complejas estructuras, donde las personas son deshumanizadas hasta límites insospechados, entroncando directamente con la literatura kafkiana  en cierto modo Clerici es una especie de Joseph K., protagonista de El Proceso. En “El conformista” el interés individual está supeditado a una entidad superior, donde “1a patria es más importante que la familia". Sin embargo, Marcello, sabiéndose inmerso en algo incontrolable y que le domina, es un hombre práctico y busca lo que nadie parece desear: la normalidad. Su afán es ser uno más dentro de esa sociedad de momentos convulsos y pasar desapercibido, aún con los tormentos interiores (políticos, sexuales) que le acompañan. A su mejor amigo, el ciego Italo Montanari (Jose Quaglio), al que unen lazos fuertes pero al que no duda en traicionar para ponerse a salvo, le asegura: "El matrimonio me dará seguridad y estabilidad" Un paso más hacia esa normalidad. Más controvertida es su reflexión al confesar que cuando se mira al espejo todas las mañanas "se siente distinto”, lo cual no parece gustarle.

 

“El conformista” constituye una de las obras más personales de Bertolucci y a la que más lecturas pueden desgranarse en cada nuevo visionado. Si hay algo muy presente en la cinta, con independencia de otros aspectos como los mensajes políticos  aunque no sea exclusivamente un alegato antifascista  o el buen tratamiento de los personajes principales  extraídos con ingenio del texto de Alberto Moravia, es el equilibrio entre el exhaustivo cuidado de Bertolucci por los movimientos de cámara en cada plano y la excelente fotografía de su compatriota, Vittorio Storaro. El tándem Bertolucci-Storaro alcanza aquí un estado que sobrepasa límites vistos hasta ese momento en materia de fotografía, con imágenes potentes, de calidad, alcanzando tintes de brillantez y majestuosidad. No es de extrañar que "El conformista" se convirtiera en el primer éxito comercial conjunto de ambos, aunque hubieran trabajado previamente en “La estrategia de la araña” (1970). Más tarde llegarían colaboraciones como “El último tango en París” (1972) o Novecento” (1976) pero es posiblemente en “El conformista” donde la luz, la geometría y la planificación pictórica de los planos se torna más definida. Por eso tampoco sorprende que Coppola insistiera, tras ver el filme, para que fuera Storaro el director de fotografía de su “Apocalypse Now” (1979).

 

Que la luz y el color son esenciales en “El conformista” es algo evidente desde los primeros planos. Desde los títulos de arranque notamos un intenso tono rojizo y anaranjado, con luces de neón encendiéndose intermitentemente sobre Marcello, postrado en una cama;  curiosamente se mantendrá ese tono rojizo sobre su rostro en el plano final aunque allí la luz provenga de una hoguera incandescente. Rápidamente se pasa del contraste del rojo del comienzo a un azulado predominante en la fachada del hotel Palais d'Orsay, que no se limita al simple rótulo sino que se extiende por las calles de París en las primeras escenas.

 

 ...un intenso tono rojizo...

 

 ...se mantendrá ese tono rojizo...


...se extiende por las calles de París...

 

Storaro va navegando entre luces y sombras, variando la luminosidad y el colorido según el momento narrativo, tratando de reflejar diversos estados de ánimo. El azul grisáceo de la parte del metraje que transcurre en París también reaparecerá en Roma en el tramo final. Las grandes urbes se tornan así grises y oscuras, opresoras y asfixiantes, como el Ministerio, como el propio Estado en sí. Aunque se puede afirmar que esta paleta de tonalidades apagadas dota extrañamente a esas escenas de una profunda intelectualidad y melancolía, que son también características propias del personaje.

 

La enmarañada estructura narrativa de Bertolucci permite a Storaro ir alternando los matices de color en cada momento, a modo de lienzo, según la situación temporal lo requiera. Sorprenden las elipsis a la infancia de Clerici,  época de la que arrastra la frustración traumática a causa del intento de agresión sexual del que fue víctima  que es siempre mostrada con tonos verdosos y muy luminosos. Los niños corren por el campo, las carreteras están despejadas y todo se impregna de un toque veraniego y frugal. Storaro muestra claridad y destellos en las escenas del Clerici de doce años donde debería haber sufrimiento, nostalgia y dolor. Por eso contrasta dicha brillantez y colorido con el blanco tenue y casi apagado que impregna las paredes y los suelos del hospital en que se encuentra internado años después su padre, ya abocado a la vejez y la incomprensión.

 

 

...mostrada con tonos verdosos...


 

...el blanco tenue y casi apagado...

 

El estilo pictórico está muy presente, llegando a ir de la mano de la geometría. Algunos encuadres son obras de relojería superadas por pocas películas de la época (tal vez Barry Lyndon” sea un ejemplo plausible). La disposición de los personajes llega a formar figuras casi triangulares las tres cantantes frente al micrófono y Marcello delante de ellas, la comida familiar con su futura mujer Giulia (Stefania Sandrelli) y su suegra, creando un triángulo perfecto y con cuadros en forma de esfera tras ellos en la pared. Pero incluso algunas escenas van más allá e incluso se tornan en figuras de espiral. Muy significativa es aquella en la que Marcello termina siendo rodeado por una multitud en una fiesta de baile. Todos los invitados, a excepción de él, están bailando formando cadena cuando de repente comienzan uno tras otro a encerrarle. Todo se transforma en una gigantesca espiral, cual concha de caracol y Marcello constituye el núcleo mientras el resto se agolpa a su alrededor. Queda encerrado en un bucle, como si de una tela de araña se tratase, precisamente segundos después de haber facilitado la información clave que acabará con la vida de su ex profesor. Comprendemos que ya no hay vuelta atrás. Los acontecimientos deben seguir su curso pero Marcello siempre estará atrapado, igual que lo está ante el sistema que le rodea.

 

 

...las tres cantantes frente al micrófono...

 

...la comida familiar...

 

...comienzan uno tras otro a encerrarle...

 

...en una gigantesca espiral... 

 

Las espirales se repiten con Giulia bailando sola frente a unos ventanales con las persianas bajadas, en semi penumbra. Su vestido blanco y negro a rayas, y sus movimientos la convierten en otra insinuante espiral, con la que Storaro juega a la perfección en un efecto de luces y sombras en blanco y negro.

 

...Giulia bailando sola...

 

En otros momentos existe un intento en Bertolucci por incluir un exceso de aire para que los planos respiren y acentuar el existencialismo de los personajes. En la llegada de Clerici al Ministerio, en un ángulo muy picado, casi cenital, asistimos a una ausencia casi total de mobiliario e individuos  a excepción de una mesa diminuta y un personaje al que no vemos el rostro. Marcello comienza allí un interminable paseo por pasillos semivacíos, caminando en paralelo junto a una pared de cristaleras oscuras por la que penetra una tenue luz.

 


...la llegada de Clerici al Ministerio...

 

Pergeñando mucho uno puede ver referencias rebuscadas a Hitchcock (Vértigo”, 1958) o incluso imágenes precursoras de alguna secuencia de Kubrick (La naranja mecánica”, 1971) pero aunque sea hilar fino, lo mejor es disfrutar con “El conformista” por sí misma. Lo merece.

 



 

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(*) De acuerdo con la “Historia augusta” el emperador Adriano escribió este poema en su lecho de muerte:

 

Animula, vagula, blandula

Hospes comesque corporis

Quae nunc abibis? In loca

Pallidula, rigida, nudula,

Nec, ut soles, dabis iocos

 

Alma, vagabunda y cariñosa

Huésped y compañera del cuerpo

¿Dónde morarás ahora? En lugares

Lívidos, severos y desnudos

Y jamás volverás a animarme como antes

 

La “Historia augusta”, escrita en latín, es una colección de biografías de los emperadores romanos y los usurpadores del trono, del periodo comprendido entre los años 117 y 284.

 

No hay certeza de quienes son sus autores, no menos de seis, tampoco la hay sobre cuánto de la obra es rigurosamente histórico o qué parte es pura ficción. A pesar de lo cual, aún con la certeza de que contiene información falsa se sigue aceptando como el único texto que ofrece información sobre dicho periodo.

 




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PREMIOS Y NOMINACIONES

 

Academy Awards, USA

Nominación al Óscar al mejor guion adaptado

 

Golden Globes, USA

Nominación al mejor film en lengua extranjera

 

National Board of Review, USA

Situado entre los 10 mejores films extranjeros

 

National Society of Film Critics Awards, USA

Premio al mejor director: Bernado Bertolucci

Premio a la mejor fotografía: Vittorio Storaro

Nominación a la mejor película

Nominación a la mejor actriz: Dominique Sanda

Nominación al mejor actor: Jean-Louis Trintignant

Nominación a la mejor actriz de reparto: Stefania Sandrelli

 

Premios David di Donatello

 Premio a la mejor película compartido con “El jardín de los Finzi Contini” y “Waterloo”

 

New York Film Critics Circle Awards

 Nominación al mejor director: Bernardo Bertolucci

 

Copa d’Oro, Italia

Mejor director: Bernardo Bertolucci

 

Festival Internacional del Cine de Berlín

 Ganador del premio Interfilm: Bernardo Bertolucci

Ganador del Premio Especial de la Prensa: Bernardo Bertolucci

Nominación al Oso de Oro: Bernardo Bertolucci

 

British Film Institute Awards

Ganador Bernardo Bertolucci

 

 


 


 
 
 
 

Comentarios

  1. Enorme trabajo en la confeccion del post. Gran pelicula... . Agradecimiento doble por la pelicula, y por adjuntar esos carteles/caratulas/posters que ta nfelices nos hacen a los que amamos este otro arte considerado menor. Muchas gracias.

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    1. Buenas noches, auroraboreal.

      Estarás de acuerdo conmigo en que, cuando haces algo que te gusta, el “trabajo” no es tal, sino un placer. En este caso, además, la película se merece dedicarle un pequeño esfuerzo.

      Un saludo y gracias por tu comentario.

      P.D. A mí también me gustan mucho los “carteles” de las películas, siempre que puedo incluyo varios en los post de las que coloco en el Blog. En ocasiones, por no agobiar, desisto de colocar todos los que encuentro.

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    2. Otra posdata: no es en absoluto un arte menor. Hay carteles que son verdaderas maravillas.

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