Proceso a la ciudad (1952)


 

Título original: Processo alla città

País: Italia

Director: Luigi Zampa

Guion: Luigi Zampa, Suso Cecchi d'Amico, Diego Fabbri, Ettore Giannini, Francesco Rosi, Turi Vasile

Música: Enzo Masetti

Fotografía: Enzo Serafin

Intérpretes: Amedeo Nazzari, Silvana Pampanini, Paolo Stoppa, Dante Maggio, Franco Interlenghi, Irène Galter, Gualtiero Tumiati, Tina Pica, Turi Pandolfini, Franca Tamantini

Productora: Film Costellazione Produzione

Año de producción: 1952

Duración: 01:41:09

Género: Drama, Crimen, Drama Judicial, Abogados, Mafia

 


Sinopsis:

 

Principios del siglo XX. En Nápoles.

 

Salvatore Ruotolo y su esposa son asesinados y sus cuerpos encontrados en lugares distintos. Todos los indicios apuntan a que detrás de los asesinatos puede encontrarse la Camorra napolitana. El miedo y la corrupción constituyen serios obstáculos para que la policía lleve a cabo la investigación, al frente de la cual se encuentra el Juez Spicacci (Amedeo Nazzari).

 


El hecho de que entre los investigados haya ciudadanos honorables, aparentemente por encima de toda sospecha, y la fuerte resistencia que encuentra por todas partes, hace que el juez esté decidido a abandonar la investigación.

 

El caso se presenta extremadamente complicado, pero el descubrimiento accidental de algunas pruebas ayuda al juez a reconstruir la historia del doble asesinato.

 

Nota: El archivo que dejo es un ripeo de un pase televisivo de la RAI, pero su calidad, lejos de ser perfecta, aparte de mostrar el logo de la cadena en la parte superior derecha, es bastante aceptable. A pesar de estos “inconvenientes” creo, sinceramente, que la película merece la pena. Disfrutadla y ya nos contaréis (si os apetece contarlo, que ya sabéis que no es obligatorio).

 

Versión: VO + subts. españoles

Formato: .avi

Calidad: TVRip

Tamaño: 839.9 MB

 

Proceso a la ciudad

 



 

Curiosidades varias, algunos cotilleos (de vez en cuando) y un poco de rollo de mi cosecha

 

 

La película, que en principio iba a ser dirigida por Franco Rosi, está basada en una historia del propio Franco Rosi y de Ettore Giannini, quienes a su vez se inspiraron en sucesos reales ocurridos en junio de 1906 y el juicio que se siguió a los mismos.

 

Traduzco a continuación un artículo publicado por el Departamento de Estudios Humanísticos de la Universidad Federico II de Nápoles.

 

Sin duda “Proceso a la ciudad”, junto aL’onorevole Angelina”  (Noble gesta), representa la obra maestra de Luigi Zampa, director demasiadas veces infravalorado e incluido primero entre los grandes directores del periodo neorrealista y después entre los del cine de investigación, como Francesco Rosi.

 

La película de 1952, que nace justamente de una idea de Rosi y de Ettore Giannini, se inspira libremente en el primer gran proceso contra una organización criminal, la Camorra, que tuvo lugar en Viterbo y que se conoció como el “proceso Cuocolo”, que cinematográficamente ya había sido abordado en 1909 por Elvira Notari, célebre directora italiana del periodo mudo, y posteriormente lo fue, en 1969, en un documental televisivo dirigido por Gianni Serra, “El proceso Cuocolo”.


El 5 de junio de 1906, Gennaro Cuocolo fue asesinado bárbaramente en Torre del Greco. Al día siguiente el cadáver de su mujer, María Cutinelli, fue encontrado en Nápoles. El primero era miembro de la Camorra, la segunda cómplice del marido en su actividad. Gracias a las revelaciones de Gennaro Abbatemaggio, apodado “el cocherito”, fueron juzgados 47 camorristas, acusados del doble homicidio y de asociación para delinquir.

 

En la película de Zampa, el nombre de “Cuocolo” se transforma en “Ruotolo”, pero eso poco importa. La base histórica de la película es evidente.

 

Gracias a un magnífico guión escrito a varias manos (Ettore Giannini, Suso Cecchi D’Amico, Turi Vasile, Diego Fabbri y el propio Luigi Zampa), el director nos regala un potente y comprometido fresco histórico y social centrándose en el trabajo del juez instructor Spicacci, magníficamente interpretado por Amedeo Nazzari.

 

Aunque ambientado a comienzos del siglo XX, el trabajo de Zampa se mueve entre temáticas todavía actuales tanto en el momento del rodaje como en nuestros días: el poder del hampa sobre la sociedad, los sobornos y extorsiones en el ámbito de la política y las instituciones, la protección de que gozan algunos delincuentes, y la valerosa lucha de unos pocos contra estas formas de corrupción del poder.

 

Con “Proceso a la ciudad” estamos lejos de los postulados neorrealistas que sugieren sus imágenes iniciales, pues aquí se mezclan distintos géneros más populares, desde el melodrama hasta el drama judicial, género americano por excelencia, del que “Proceso a la ciudad” constituye una excelente muestra.


Y ahora, queridos míos, tomad asiento cómodamente frente al ordenador y disponeos a enteraros de dos o tres cositas (si es que sois capaces de sobrevivir a lo que os espera a continuación).

 

 

LA CAMORRA

 

La “Camorra” es una organización criminal a aparecida a principios del siglo XIX en la región italiana de la Campania, cuya capital es Nápoles. La Camorra, a menudo denominada “el sistema” por sus miembros, tiene ramificaciones por todo el mundo. A diferencia de la Mafia, dirigida por hombres, en la Camorra hay también mujeres que tienen gran relevancia dentro de algunos de sus clanes.

 

Se cree que sus orígenes se remontan a una organización criminal medieval surgida en Sevilla, La Garduña”, que pasó a Nápoles cuando Nápoles y sus territorios pertenecían a la corona de España, pero también a diferencia de otras organizaciones similares como “La Sacra Corona Unitá”, en Puglia, y la “’Ndrangheta”, en Calabria, la Camorra se dedicó principalmente a la piratería.

 

Comparada con la organización piramidal de la “Cosa Nostra” siciliana, la Camorra está formada por muchos clanes que, a menudo, luchan entre ellos por mantener la supremacía.



EL PROCESO CUOCOLO

 

Algunos de los acusados ante las puertas de la “Corte d’assise”(*) de Viterbo. En primer término a la derecha, junto a un “carabiniere”, se encuentra Enrico Alfano, el principal acusado, señalado con el número 1. Con el número 3 Gennaro De Marinis.

 

(*) Las llamadas “Corti d’assise” son órganos jurisdiccionales competentes para juzgar los delitos considerados muy graves. En Italia se instauraron por primera vez en el Reino de Cerdeña, en 1859. Inicialmente estaban compuestas por tres jueces togados (el presidente y dos asesores) y un jurado compuesto por doce ciudadanos. Tras diversos cambios, en la actualidad están compuestas por dos jueces togados y seis ciudadanos. 

 

El proceso Cuocolo constituye el primer procedimiento judicial que tuvo como imputados a numerosos miembros de la Camorra napolitana; tuvo lugar en Viterbo entre 1911 y 1912. El proceso tuvo una gran resonancia mediática y concluyó con  numerosas condenas pero, según muchos analistas estuvo salpicado de irregularidades y manipulación de pruebas.

 

Los acontecimientos comenzaron la mañana del 6 de junio de 1906, cuando en la playa de Cupa Calastro, cercana a Torre del Greco, se descubrió el cadáver, acribillado a puñaladas, de Gennaro Cuocolo, de cuarenta y cinco años, perteneciente a la Camorra y de quien se sospechaba que era confidente de la policía. El mismo día se encontró también el cadáver de su mujer, María Cutinelli, cómplice del marido y antigua prostituta, apuñalada hasta la muerte en el domicilio de la pareja, en Nápoles.

 

Gennaro Cuocolo y María Cutinelli

 

De las primeras investigaciones se encargó la policía pero pronto se cerró el caso sin haber sido resuelto y algunos de los acusados fueron finalmente puestos en libertad por falta de pruebas.

 

La base principal de las pesquisas judiciales fueron las revelaciones de un camorrista arrepentido, Gennaro Abbatemaggio, apodado “o’ cucchieriello” (el cocherito), delincuente reincidente que por aquella época contaba veintitrés años.

Gennaro Abbatemaggio, “el cocherito”

 

Con sus testimonios se consiguió llevar a juicio a treinta imputados (**), entre los que se encontraban Enrico Alfano, apodado “Erricone”, considerado el capo de la Camorra, Giovanni Rapi, “el profesor” y el sacerdote Don Ciro Vitozzi,

 

(**) Todos ellos solían frecuentar un pequeño restaurante de Torre del Greco y fueron acusados del asesinato y encarcelados, sin embargo fueron puestos en libertad a los cincuenta días gracias, sobre todo, a las buenas amistades de Don Ciro, a quien se conocía como “el ángel de la Camorra”.

 

No obstante, las investigaciones continuaron su curso y finalmente, en 1909, comenzó el juicio.

 

En esta foto, tomada en la sala donde se celebraba el juicio, podemos ver a todos los acusados. Dentro de la zona de seguridad, y señalados con los números 1 y 3 respectivamente, se encuentran Giovanni Rapi y Enrico Alfano. En la parte de fuera, en primer término a la izquierda de la foto, marcado con el número 9, Don Ciro Vitozzi.

 

El proceso tuvo gran repercusión mediática. El diario “Il Mattino”, de Nápoles, organizó una especie de “retransmisión en diferido” de las sesiones judiciales las cuales filmaban en directo y proyectaban, con comentarios de un periodista de “Il Mattino”, una vez terminada cada sesión, en la “Galleria Umberto I” de Nápoles, con gran afluencia de público.

Se dictó sentencia el 12 de julio de 1912, y fue condenatoria para casi todos los acusados, uno de los cuales, Gennaro De Marinis se suicidó en la misma sala al conocer la condena. Los dos principales imputados, Enrico Alfano y Giovanni Rapi fueron condenados a treinta años cada uno. El “arrepentido” Abbatemaggio, gracias a cuyos testimonios fue posible el juicio, fue condenado a cinco años.

 

Posteriormente, en 1927, Abbatemaggio se retractó de su confesión aunque ello no produjo la revisión del proceso.

 

 

Enrico Alfano fue puesto en libertad gracias a una amnistía en 1934, después de haber cumplido gran parte de su condena.

 

Todo el proceso, sin embargo, estuvo sembrado de sospechas sobre la connivencia ente la Camorra y el mundo político institucional, tesis mantenida por muchos observadores según la cual se ejercieron fuertes presiones sobre los “carabinieri” encargados de la investigación para que hiciesen recaer las pruebas sobre ciertos camorristas, destacados miembros del hampa napolitana, que fueron condenados mientras quedaban a salvo importantes miembros de la política, la Administración y el mismo poder judicial.

 



 



 

 


 


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