Siempre estoy sola (1964)
Título original: The Pumpkin Eater
País: Reino Unido
Director: Jack Clayton
Guion: Harold Pinter. Novela: Penelope Mortimer
Música: Georges Delerue
Fotografía: Oswald Morris
Intérpretes: Anne Bancroft, Peter Finch, James Mason, Cedric Hardwicke, Rosalind Atkinson, Maggie Smith, Eric Porter, Richard Johnson
Productora: Romulus
Año de producción: 1964
Duración: 01:49:50
Género: Drama
Sinopsis:
Jake Armitage (Peter Finch) y su esposa Jo (Anne Bancroft) viven en Londres con seis de los ocho hijos de Jo, los dos mayores están internos en un colegio. Los niños son fruto de los tres matrimonios de Jo, y sólo el más pequeño es hijo también de Jake, aunque Jake trata a todos con el mismo cariño.
Jo se separó de Giles (Richard Johnson), su segundo marido, poco después de que este le presentase a Jake. Giles y Jake eran amigos, lo que no evitó que Jo y Jake se sintieran inmediatamente atraídos el uno al otro.
Todo parece ir muy bien en el nuevo matrimonio, pero Jo empieza a sospechar que Jake puede estarle siendo infiel.
Versión: VO + subts. español e inglés
Formato: .mp4
Calidad: BRrip 1080p
Tamaño: 1.71 GB
Curiosidades varias, algunos cotilleos (de vez en cuando) y un poco de rollo de mi cosecha
Vamos primero con los premios:
Con guión de Harold Pinter, basado en la novela del mismo título de Penelope Mortimer, la película, dirigida por Jack Clayton (*), supuso para Anne Bancroft el premio a la mejor interpretación femenina en el Festival de Cannes de 1964; ese mismo año también ganó el BAFTA y el Globo de Oro como mejor actriz y fue candidata al Óscar a la mejor interpretación femenina protagonista (pero se lo llevó limpiamente Julie Andrews, por “Mary Poppins”).
(*) Director tan bueno como poco prolífico pues cuenta en su haber con tan sólo siete títulos (alguno más como productor)
“Un lugar en la cumbre”, (1959)
“Suspense”, (1961)
“Siempre estoy sola”, (1964)
“A las nueve, cada noche”, (1967)
“El gran Gatsby”, (1974)
“El carnaval de las tinieblas”, (1983)
“La solitaria pasión de Judith Hearne”, (1987)
El papel principal, Jo, tuvo desde el principio una protagonista clara: Patricia Neal, que estaba encantada con el personaje… Pero ya sabéis lo que pasa algunas veces en la Meca del Cine (y en muchos otros sitios, claro). El tiempo pasaba y el rodaje no acababa de materializarse, por eso, ante la perspectiva de quedarse esperando a verlas venir, la señorita Neal pensó aquello de que “más vale pájaro en mano…”, y firmó contrato para “Psique”.
Después se arrepintió de su precipitación y dijo, o pensó, algo parecido a: “Las prisas no son buenas paná”. Pero ya no había remedio, “and the leading role went to… Anne Bancroft”. Que lo bordó, oye…
En la película no se da ninguna explicación sobre el, para nosotros, aparentemente extraño título original, que tiene que ver con una canción infantil: (**) “The Pumpkin Eater” (podría traducirse como: “El comecalabazas” y es el mismo título de la novela original de Penelope Mortimer en la que se basa la película).
(**) En su original inglés la canción dice así:
Peter, Peter, pumpkin-eater,
Had a wife and couldn’t keep her;
He put her in a pumpkin shell,
And there he kept her very well.
Peter, Peter, Pumpkin Eater,
Had another and didn’t love her;
Peter learned to read and spell,
and then he loved her very well.
Que, con las debidas licencias, podría traducirse, aproximadamente, como:
Pedro, Pedro, “el comecalabazas”,
Tenía una mujer, y no podía controlarla,
La metió dentro de una calabaza,
Y allí la controló muy bien.
Pedro, Pedro, “el comecalabazas”,
Tenía otra a la que no quería.
Pedro aprendió a leer y escribir
Y entonces la quiso mucho.
Y es una de esas, aparentemente, inocentes y absurdas canciones infantiles cuya narración, escuchada atentamente, esconde una truculenta historia sobre relaciones maritales, infidelidad y asesinato. Algo así como la versión “gore” de “la mujer casada, la pata quebrada y en casa”. Pura violencia machista disfrazada de ingenua canción infantil.
La canción tiene diferentes versiones:
Eeper Weeper, chimbly (chimney) sweeper,
Had a wife but couldn’t keep her.
Had another, didn’t love her,
Up the chimbly he did shove her.
Eeper “Llorón”, el deshollinador,
Tenía una mujer y no podía controlarla.
Tenía otra a la que no quería
Y la metió en la chimenea.
Y otra igualmente siniestra
Peter, my neeper,
Had a wife,
And he couidna’ keep her,
He pat i’ the wa’,
And lat a’ thet mice eat her.
Peter, el vendedor de nabos,
Tenía mujer
Y no podía controlarla,
La emparedó
Y se la comieron los ratones.
(Lo de las licencias y las aproximaciones que os decía hace un momento se aplica igualmente a estas dos versiones).
Parece que el tal Pedro se casó con una prostituta que, a pesar del matrimonio, continuó teniendo relaciones sexuales con unos y con otros. Pedro no encontró mejor solución para “limpiar su honor” (***) que la de matar a la infiel y esconder su cadáver dentro de una enorme calabaza.
(***) Por desgracia la manía de “limpiar el honor” de un modo tan drástico y expeditivo viene de antiguo. Y a cuenta de la limpieza tantos asesinos siguen quitando la vida a “sus” mujeres. ¿Nunca aprenderán que no son suyas? ¿Nunca aprenderemos que la solución a este tipo de conductas pasa, sobre todo, por una buena educación desde que somos niños? ¿Hasta cuándo seguirán algunos negando lo evidente y asegurando que la violencia machista no existe? ¡Qué pena que a estas alturas sigamos así!
A la canción, que parece tener su origen en una historia real, no le falta nada más que añadir la moraleja: las mujeres deben amar y ser fieles a sus maridos, de lo contrario podrían sufrir fatales consecuencias: ser asesinadas y metidas en una calabaza, o emparedadas en una chimenea, o acabar convertidas en comida para las ratas.
Algunas crónicas sugieren que pudiera referirse a un episodio que tuvo como protagonista al rey Juan I de Inglaterra, conocido como Juan Sin Tierra, que emparedó a la esposa de uno de los nobles rebeldes hasta que murió de hambre.
Pero por si todo esto del trasfondo macabro de algunas canciones infantiles os parece que nos pilla un poco lejos, yo recuerdo una que me cantaba mi abuela materna cuando yo estaba en la edad esa en la que las abuelas les cantan canciones a sus nietos y que, además de la de “Los cinco lobitos” y “El cuento de la buena pipa” (dos clasicazos, ya te digo), me gustaba mucho (debo de tener un componente “serial killer” escondido en algún rincón del subconsciente).
La cancioncilla decía así:
Tintirulino mató a su mujer,
La metió en un saco
Y la llevó a vender.
El que la compró
Pensó que era tocino,
Y era la mujer
De Tintirulino.
Que no me digáis que no tiene su aquél para ocupar uno de los primeros puestos del ranking de “Las más truculentas canciones infantiles”, por encima incluso del comecalabazas, al que supera con diferencia al añadir el canibalismo involuntario al uxoricidio premeditado.
¡Qué día tengo!











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