Traviata '53 (1953)

 

Título original: Traviata ‘53

País: Italia

Director: Vittorio Cottafavi

Guion: Siro Angeli, Vittorio Cottafavi, Tullio Pinelli, Federico Zardi (Historia: Alejandro Dumas hijo)

Música: Giovanni Fusco

Fotografía: Arturo Gallea (B&W)

Productora: Co-production Italia-Francia; Venturini Film, Synimex

Intérpretes: Barbara Laage, Armando Francioli, Eduardo De Filippo, Marcello Giorda, Carlo Hinterman, Lina Acconci, Adolfo Geri, Gabrielle Dorziat

Año de producción: 1953

Duración: 01:26:24

Género: Drama

Grupos: Adaptaciones de Alejandro Dumas hijo


Sinopsis:

Rita (Barbara Laage), una mujer de la alta sociedad, se enamora de Carlo Rivelli (Armando Francioli), un ingeniero de Biella recién llegado a Milán. La relación, sin embargo, no gusta al Commendatore Cesati (Eduardo De Filippo), que en el pasado tuvo una relación con Rita. Con esto chantajea a la mujer, y además amenaza con convencer a los bancos para que corten el crédito a Carlo si ella continúa la relación. Rita cede ante las amenazas y deja a Carlo, que no sospecha el sacrificio de su amante...

 

Versión: VO + subts. españoles, ingleses y franceses

Formato: .avi

Calidad: DVDRip

Tamaño: 1.18 GB

Traviata ‘53

 

Curiosidades varias, algunos cotilleos (de vez en cuando) y un poco de rollo de mi cosecha

 Esta no es sino otra versión de “La dama de las camelias” de la que ya hay algunas otras en el Blog.

Y como todos sabemos de qué va la historia no me enrollo y os dejo a continuación un fragmento de una entrevista publicada en el número 36 de “Cahiers du Cinéma” y un extracto de una larga entrevista al propio director: “Vittorio Cottafavi, Torino città del cinema”,  publicada por ediciones “Il Castoro”, Milán 2001.

Primero la entrevista de Truffaut en “Cahiers…”.

“Yo soy uno de los que niegan la existencia del cine italiano (con excepción de Rossellini y Antonioni). Así que grande fue mi sorpresa, cuando vi "Fille d'amour" (el título francés de Traviata '53), que los especialistas de todas las cosas italianas (aun admitiendo su preocupación al respecto) ni siquiera tuvieron en consideración.

“Fille d'Amour” es una adaptación moderna de “La Dama de las Camelias”, y solo puedo añadir que:

1) no desmerece el sabor del original, en todo caso sucede lo contrario

2) lo sórdido y el miserabilismo aquí no juegan ningún papel

3) por primera vez Barbara Laage actúa, es decir, se mueve y conmueve, se ríe, llora y salta

4) el director Vittorio Cottafavi, de cuyo trabajo en París sólo se ha podido ver “Milady et les mousquetaires” (“Il boia di Lilla”), ha hecho un trabajo más que admirable y su “Fille d'amour” me ha hecho pensar inmediatamente en “Crónica de un amor”.

Las producciones italianas - que nos invaden cada día más - nos están preparando - y a EEUU también - para recibir gratas sorpresas en el campo, ingrato pero prestigioso, de películas de Serie B o C. O al menos eso esperamos.”

- Robert Lachenay (François Truffaut), “[i]Fille d'amour[/i]”, Cahiers du cinéma", n. 36, junio de 1954

Y ahora la entrevista a Cottafavi.

En los años cincuenta Turín se había convertido en algo parecido a la Legión Extranjera del cine italiano. A cargo de todo estaba Venturini, al que habían colocado allí por haber trabajado con Mussolini. También estaba yo, que aún no me había recuperado de las críticas recibidas por “La fiamma che non si spegne”, etc., etc.

Pero se miraba al futuro, se hacían coproducciones con Francia, se trabajaba mejor. […] Por ejemplo, me interesaba mucho el empleo de los silencios. Con la llegada del sonoro habíamos llegado a una degeneración. Todos parlotean, no se callan… ¡Cuánta  nostalgia del silencio! […] Sobre todo, esto es lo que he buscado con “Traviata ‘53”. Buscaba la interiorización: ir descubriendo poco a poco con la cámara al personaje. En el momento de rodar nosotros mismos nos asombramos de lo que es capaz de descubrir la cámara. Pensemos en Ordet (La palabra)”, de Dreyer: la naturaleza humana, la vida, la muerte, se extraen del personaje y se nos muestran. Esto es lo que me interesa del cine, y no hay ninguna diferencia si la película va vestida con ropajes modernos o con trajes de época, puesto que de todos modos podemos llegar al mismo resultado; lo importante es tener claro el fin último.

Cuando trabajaba en Turín, en los años cincuenta, era este espíritu el que me guiaba.


[…]A partir del melodrama, busco lo que hay en el interior del personaje, lo que hay de verdad.  Busco descubrir, con el cine, el alma, los sentimientos secretos. Pienso que el objetivo de la cámara es más inteligente que nosotros que la utilizamos, y que posiblemente es capaz de ver el interior del personaje mejor que cualquier ojo humano.

[…]La película más importante de todas las que he rodado con Giorgio Venturini es “Traviata ‘53”. La idea inicial surgió del propio Venturini que la propuso a Tulio Pinelli.

Para asegurarse un nombre que pudiera servir de reclamo, quiso también involucrar como colaborador en el proyecto a Giorgio Strehler, que sin embargo no estaba interesado en el cine, de modo que lo tuve que hacer yo solo.

La película, aunque ambientada en Milán, se rodó en parte en un Turín “milanizado” y pasó totalmente inadvertida. Yo tenía a los críticos en contra porque me consideraban “filofascista” como a todos con los que colaboré en el guion de “Il sole sorge ancora”, aunque está claro que tratamos de eliminar todo lo que consideramos gratuitamente fascista. El neorrealismo, en efecto, con frecuencia no era más que un “neofetichismo”. Y además, Antonioni había hecho poco antes “Crónica de un amor”, y casi al mismo tiempo “La señora sin camelias”. Por último estaba Venturini; si yo era sospechoso ¡imagínense él!

[…]En “Traviata ‘53” intentábamos dejar claro cómo la mujer era tratada como un objeto; las pieles, las joyas, eran como las etiquetas que el industrial muestra a sus clientes y a su público. Hoy podríamos decir que se trataba de un film casi feminista; yo siempre he hecho películas feministas. Mi feminismo va unido a una convicción moral tanto como psicológica: las mujeres me interesan más porque son más armoniosas, más útiles, pero también sufren más, y esto es posiblemente también la causa del distanciamiento del público, porque todo ese sufrimiento aburre, y el espectador quiere divertirse. Paralelamente la película intenta criticar la sociedad de la época; todavía no eran los años del “boom”, pero todos mostraban sin recato su riqueza.

Quise hacer un retrato verdaderamente realista, para enlazar con nuestra tradición literaria, sin tratar de engañar, pero poniendo el acento en la representación de esa piedad que ha sido siempre la finalidad de todos los buenos films. […]Es la maldita mentalidad que nos empuja a los italianos a hacer discursos políticos y tomarlos siempre demasiado en serio. Estaban todos tan obcecados en esta clase de discursos, que por entonces nadie prestó atención a los planos secuencia de “Traviata ‘53”. Para mí no se trataba de un modo de intervenir artificialmente sobre los personajes, sino de buscar una continuidad en las imágenes que resultaba de fundamental importancia.

Nunca he considerado el plano secuencia bello por sí mismo, sino que es como cuando miramos un cuadro, observamos todo lo que está dentro del marco y decimos: “¡qué lástima que  no continúe!”. El plano secuencia es la continuación de un cuadro que trasciende su discurso más allá del marco. En aquellos años discutíamos de eso con frecuencia con Antonioni; también él tenía esa idea del plano secuencia, aunque, naturalmente, no lo llamábamos así.

Traviata ’53 (Enciclopedia del Cinema in Piemonte)

 



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